Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
   Entrevista

Juan Carlos Indart
  Por Emilia Cueto
   
Usted es considerado “maestro” de varias generaciones de analistas. ¿A quiénes reconoce usted como sus maestros?
Alguna vez, pero no en psicoanálisis, he reconocido como maestro, en el sentido de con quién aprender a leer, al sociólogo Eliseo Verón. Fue mi época universitaria, cuando trabajé con él. Después me formé con pares o solo, pero no reconozco, dentro del psicoanálisis, haberme formado con alguien, porque fuimos, un poco, los pioneros. Somos de una generación que leyó sola a Lacan.

¿Qué lo llevó a ser psicoanalista?
Se debió a razones de necesidad, yo perdí los trabajos que tenía en un centro de investigación, arte y tecnología, era un espacio que habíamos creado con los “restos” que quedaban de la parte de arte del Di Tella que fue cerrado en 1971.

¿En aquel momento se dedicaba al estudio de Lacan o a la lingüística?
Yo ya era lector de Lacan, pero empecé a enseñar un poco de lingüística para hacer una lectura de “La instancia de la letra...” Y a medida que fui entrando en la obra de Lacan, me di cuenta de que quedaba un vacío al ver solamente la cuestión del sintagma, el significante, etc. Entonces ofrecí por años muchos grupos de estudio sobre la teoría de la imagen. Esto coincidía con que había aparecido el Seminario 1, después fui agregando poco a poco todos los demás escritos. Ese trabajo con los grupos de estudio me fue llevando cada vez más al psicoanálisis, pero mi propio análisis y mi práctica vinieron mucho después. Esto habrá empezado cuando cerraron el Di Tella y yo empecé mi práctica en el 86. En aquella época todavía no me había analizado, era un típico representante de los estudiosos de las ciencias sociales. La enseñanza de Lacan nos interesaba muchísimo, así que no me arrepiento de eso, pero no lo podría llamar una decisión. Nunca quise saber más nada de un retorno a la Universidad, porque al mismo tiempo me había desilusionado. De modo que cuando llegó Alfonsín y tuve algunos ofrecimientos ya no quise volver

¿Qué fue lo que lo desilusionó?
No lo sabía bien entonces, ahora sí: el discurso universitario como tal, que me parece muy fuerte, todo ese mundo –y su burocracia– en el que habíamos confiado enormemente. Supongo que también me desilusionó haber anticipado de alguna manera la gran crisis de todo el proyecto de las instituciones. Yo me recibí y la carrera de sociología se suspendió. Tenía un título de algo que había sido y que ya no existía en el país. Pero no lo tomé sólo como una coyuntura ni mucho menos como algo personal, creo que me di cuenta de que todo ese mundo de las ciencias sociales se caía, ya lo decíamos en esa época, pero finalmente se cumplió, que iban a quedar sólo las técnicas estadística, económica, de marketing, por un lado, y después, un montón de teorías. El proyecto mismo de hacer ciencia desde lo social, que permitió la división en distintas disciplinas: antropología, psicología, psicología social, sociología, especializaciones de cada campo de eso, etc., fue una idea universitaria, pero sin base científica. Por eso hoy hay ensayistas, tanto un filósofo como un periodista o un escritor pueden hablar de temas sociales interesantes y tienen más espacio en los medios y reflexiones sobre lo social que los supuestos especialistas con título universitario.

Durante muchos tiempo ha mantenido una posición anti-institución, por lo menos por fuera de las instituciones, después se incluyó en SABA y en la actualidad forma parte de la EOL y es miembro de la AMP ¿Qué produjo ese viraje?
En realidad, eso no fue un viraje, sino que dentro del psicoanálisis yo ya estaba a favor de que las comunidades y los grupos se organizaran. Me parecía que podía haber un proyecto grande a partir de las enseñanzas de Lacan, y eso lo encontré en 1980, en la reunión de Caracas. Cuando yo retorno de ese encuentro, tengo la idea de invitar a algunos de los colegas franceses que había conocido: Miller, Eric Laurent, pero no era el único, también los habían invitado Diana Etinguer, Isidoro Vegh y Benjamín Domb. Entonces nos reunimos por primera vez, porque teníamos acá vínculos de trabajo, hicimos una comisión organizadora y trajimos en el año ’81 a Miller y a Laurent para que dictaran dos seminarios, y así empezó nuestro trabajo con ellos. Después de esa experiencia, seguí con la idea de obtener una organización de trabajo común e internacional, trabajé muchísimo para ir al encuentro en París del ’82, ya fallecido Lacan, y para organizar el de aquí, en el año ’84.

¿Cómo evalúa el acercamiento que se está produciendo entre la IPA y la AMP?
Me parece que lo interesante es que ese acercamiento tocó algunos puntos profundos de la política psicoanalítica, aunque se podría leer como una maniobra de coyuntura, como una conveniencia: hay mejor trato, en otros momentos había mucha distancia. Pero lo que me parece realmente interesante es que movilizó este principio de Etchegoyen que dice que ningún grupo se puede arrogar la representación total del psicoanálisis, yo creo en eso, siguiendo además la lógica del mismo Lacan; y eso es lo que plantea Horacio Etchegoyen en el diálogo con Miller. No hay un todo para la profesión del analista, debe haber una red diversa.

Colette Soler plantea en su artículo “Standards no standards” que ante la imposibilidad de reglar el psicoanálisis se regula al analista y que la institución se planteó desde el comienzo como el agente de esta regulación y como el sujeto supuesto saber de las normas. ¿Coincidiría con esta afirmación?
Sí, en lo que coincido plenamente es en que el sistema impuesto por la IPA en la estandarización es un efecto burocrático que nunca nos dirá nada en especial sobre aquello que hace a la formación del analista. Yo no estoy en una institución que tenga ese sistema, pero eso no quiere decir que ellos no tengan su chance a medida que den a conocer los resultados y publiquen. Todo tiene su pro y su contra. El sistema es burocrático, pero hay que reconocer que lograron mucha cohesión en aquel tiempo; ahora la cosa ya no es tan así. También es cierto que cuando hay una dispersión completa, y los analistas quedan demasiado libres en cuanto a dar cuenta de la formación, constituyen comunidades débiles. Cuando después tratan de insertarse en la sociedad, de obtener eficacia, a veces eso produce debilidad. Es difícil imaginar las cosas a largo plazo y ver cuál es el grupo que dentro de la historia del psicoanálisis ha colaborado más o ha dejado mejores condiciones para su supervivencia. La IPA llegó a su propio impasse, pero no se puede negar, desde Freud hasta ahora, lo que sostuvo en el mundo del psicoanálisis. Luego el propio aparato los fue distanciando de todo lo que ocurría. La Argentina es el ejemplo más digno de ello, haber mantenido tantos años ese cierre, la exigencia universitaria de un título de médico, cuando se iba produciendo una enorme camada nueva en psicología. Eso fue un error histórico, una prueba de lo que es la tontería de la burocracia excesiva.

Lo que sucedió es que influyeron cuestiones políticas propias de un momento histórico: la ley de Ramón Carrillo que establecía que para que alguien ingresara a la APA tenía que tener un título de médico. Esto llevó a un sistema que se sostuvo durante mucho tiempo a pesar de que las condiciones ya se habían modificado.
Bueno, pero si eso produce disidencias, en esas disidencias se juntan muchas más cosas, y aunque después pase esa circunstancia, generalmente, es muy difícil que los grupos vuelvan a reunificarse; las disidencias rompen vínculos, que son bastante primarios. El mantenimiento de esas diferencias me parece que dura muchos años, nunca he visto que eso se arregle rápido. El vínculo social entre los analistas es muy frágil, porque no tiene razones claras entonces, así como hay demasiado amor, siempre hay mucho fenómeno imaginario positivo amoroso cuando se juntan, así es el odio cuando se pelean, y no hay ninguna instancia que pueda regular eso.

La versión completa de esta entrevista en www.elsigma.com
Fotografía: Carol Totah
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 


   Consultas online


Si desea recibir más información sobre este artículo o contactarse con su autor
complete el siguiente formulario:

Datos personales Consulta
Nombre:
  
Teléfono:
Email:
   


   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 141 | Julio 2010 | Rubén Slipak 
» Imago Agenda Nº 140 | Junio 2010 | Daniel Paola 
» Imago Agenda Nº 139 | Mayo 2010 | José E. Abadi 
» Imago Agenda Nº 138 | Abril 2010 | Eduardo Foulkes 
» Imago Agenda Nº 137 | Marzo 2010 | Héctor Rupolo 
» Imago Agenda Nº 136 | Diciembre 2009 | Mariam Alizade 
» Imago Agenda Nº 135 | Noviembre 2009 | Juan Jorge Michel Fariña 
» Imago Agenda Nº 133 | Septiembre 2009 | Homenaje a Oscar Masotta   Palabras de Norberto Ferreira y Teodoro P. Lecman
» Imago Agenda Nº 132 | Agosto 2009 | Esteban Levin 
» Imago Agenda Nº 130 | Junio 2009 | Gabriel Rolón 
» Imago Agenda Nº 129 | Mayo 2009 | Nora Trosman 
» Imago Agenda Nº 127 | Marzo 2009 | Stella Maris Rivadero 
» Imago Agenda Nº 126 | Diciembre 2008 | Jorge Rodríguez  El saber está, ineludiblemente, entre el poder y el dinero
» Imago Agenda Nº 125 | Noviembre 2008 | Acerca de la vejez, también del analista 
» Imago Agenda Nº 124 | Octubre 2008 | Liliana Donzis 
» Imago Agenda Nº 123 | Septiembre 2008 | Giolu García Reinoso 
» Imago Agenda Nº 122 | Agosto 2008 | Norberto Ravinovich   de Masotta a Letrafonía
» Imago Agenda Nº 121 | Julio 2008 | Mario Buchbinder  Psicoanálisis y Máscaras
» Imago Agenda Nº 120 | Junio 2008 | "Vivir hasta la muerte"  Homenaje a Fernando Ulloa
» Imago Agenda Nº 120 | Junio 2008 | Jorge Baños Orellana 
» Imago Agenda Nº 119 | Mayo 2008 | Luis Kancyper 
» Imago Agenda Nº 118 | Abril 2008 | Héctor López 
» Imago Agenda Nº 117 | Marzo 2008 | Pablo Peusner 
» Imago Agenda Nº 116 | Diciembre 2007 | Robert Lévy 
» Imago Agenda Nº 115 | Noviembre 2007 | Néstor Braunstein 
» Imago Agenda Nº 113 | Septiembre 2007 | Leopoldo Salvarezza  La medicalización de la vejez
» Imago Agenda Nº 111 | Julio 2007 | Homenaje a Pichon Rivière 
» Imago Agenda Nº 110 | Junio 2007 | Marta Gerez Ambertín  Los registros de la culpa
» Imago Agenda Nº 108 | Abril 2007 | Juan Vasen  El niño programado
» Imago Agenda Nº 107 | Marzo 2007 | Enrique Millán  La adolescencia y el
» Imago Agenda Nº 106 | Diciembre 2006 | Eric Laurent  Psicoanalista a partir de Lacan
» Imago Agenda Nº 105 | Noviembre 2006 | Jorge Alemán  Embajador del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 103 | Septiembre 2006 | Alberto Sava  La locura a escena
» Imago Agenda Nº 102 | Agosto 2006 | Sergio Rodríguez 
» Imago Agenda Nº 101 | Julio 2006 | Silvia Ons  Psicoanálisis y cultura
» Imago Agenda Nº 100 | Junio 2006 | El horror ante la vejez 
» Imago Agenda Nº 99 | Mayo 2006 | Conmemoraciones freudianas  Cinco diálogos a propósito de los 150 años del nacimiento del fundador del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 98 | Abril 2006 | Horacio Etchegoyen  Un didacta del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 97 | Marzo 2006 | Charles Melman  Transmitir sin religión
» Imago Agenda Nº 96 | Diciembre 2005 | Alfredo Eidelsztein  Psicoanalista Didáctico
» Imago Agenda Nº 95 | Noviembre 2005 | Pura Cancina  La fábrica del caso
» Imago Agenda Nº 94 | Octubre 2005 | Esther Díaz  Deseo y poder
» Imago Agenda Nº 93 | Septiembre 2005 | Gabriel Lombardi  La posición del analista
» Imago Agenda Nº 92 | Agosto 2005 | Silvia Bleichmar  La sociedad al diván
» Imago Agenda Nº 91 | Julio 2005 | Rudy  Analista retirado
» Imago Agenda Nº 90 | Junio 2005 | Juan Bautista Ritvo  Un analista en controversia
» Imago Agenda Nº 89 | Abril 2005 | Norberto Marucco  El trabajo del psicoanalista
» Imago Agenda Nº 88 | Abril 2005 | Ana María Gómez  El pago en psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 87 | Marzo 2005 | José Schavelson  Freud, un paciente sin cáncer
» Imago Agenda Nº 86 | Diciembre 2004 | Alicia Hartmann  Psicoanalizar niños
» Imago Agenda Nº 85 | Noviembre 2004 | Janine Puget  Psicoanálisis de los vínculos
» Imago Agenda Nº 84 | Octubre 2004 | José Grandinetti  Psicoanálisis en el Borda
» Imago Agenda Nº 83 | Septiembre 2004 | Hugo Vezzetti  Tras las huellas de Freud en Argentina
» Imago Agenda Nº 82 | Agosto 2004 | Colette Soler  De rupturas y construcciones
» Imago Agenda Nº 81 | Julio 2004 | Carlos Ruiz  Topología y psicoanálisis: articulaciones
» Imago Agenda Nº 80 | Junio 2004 | Armando Bauleo  De Pichon a Italia y de lo grupal a la desmanicomialización
» Imago Agenda Nº 79 | Mayo 2004 | Roberto Harari  Un "torbellino" en la historia
» Imago Agenda Nº 78 | Abril 2004 | Beatriz Sarlo  Sintáxis del zapping y postmodernidad
» Imago Agenda Nº 77 | Marzo 2004 | Francois Leguil  El objeto del psicoanálisis es el deseo
» Imago Agenda Nº 76 | Diciembre 2003 | Fernando Ulloa  El oficio de psicoanalista
» Imago Agenda Nº 73 | Septiembre 2003 | Silvia Amigo 
» Imago Agenda Nº 71 | Julio 2003 | Eva Giberti  Pensando la adopción
» Imago Agenda Nº 70 | Junio 2003 | Eduardo Grüner  La democracia es el objeto a de la política
» Imago Agenda Nº 68 | Abril 2003 | Silvio Maresca  La declinación argentina
» Imago Agenda Nº 67 | Marzo 2003 | Ricardo Rodulfo  El psicoanálisis en la universidad
» Imago Agenda Nº 66 | Diciembre 2002 | Héctor Yankelevich  Nos hay psicoanalista de niños
» Imago Agenda Nº 65 | Noviembre 2002 | Rubén Zuckerfeld  La clínica de la escisión
» Imago Agenda Nº 64 | Octubre 2002 | José Milmaniene  La escritura y la ley
» Imago Agenda Nº 63 | Septiembre 2002 | Rolando Karothy  No hay un goce para todos
» Imago Agenda Nº 62 | Agosto 2002 | Carlos Brück  Los psicoanalistas podemos ser escépticos
» Imago Agenda Nº 60 | Junio 2002 | Raúl Yafar 
» Imago Agenda Nº 59 | Mayo 2002 | Tomás Abraham  La censura del lacanismo
» Imago Agenda Nº 57 | Marzo 2002 | Emilio Rodrigué 
» Imago Agenda Nº 55 | Noviembre 2001 | Isidoro Vegh  Descubrir nuevos campos de goce
» Imago Agenda Nº 54 | Octubre 2001 | Juan David Nasio  La femineidad sigue siendo un enigma
» Imago Agenda Nº 53 | Septiembre 2001 | Élida E. Fernández  La psicosis no es otro idioma
» Imago Agenda Nº 50 | Junio 2001 | Betty Garma 
» Imago Agenda Nº 49 | Mayo 2001 | Juan Carlos Volnovich 

 

 
» Grupo de estudio:
CLINICA PSICOANALITICA DE LA DISCAPACIDAD  Coordinan: Lic. Leandro Noir y Lic. Luis Langelotti
 
» Centro Dos
LOS CUATRO DISCURSOS EN LA CLINICA” Del amo, De la histérica, Del analista y Universitario.  Tallleres 2010
 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes Versiones contemporáneas de la Infancia y la Adolescencia  Inicio Abril 2011
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985&   info@imagoagenda.com