Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Entrevista

Robert Lévy
  Por Emilia Cueto
   
 

Usted ha participado en la organización de Convergencia, Movimiento Lacaniano por el Psicoanálisis Freudiano, ¿de qué manera se abordan los efectos de la lengua en una agrupación que nuclea a psicoanalistas de diferentes latitudes e idiomas?
Mucho antes de la fundación de Convergencia participé, en efecto, en las discusiones que llevaron a su concepción. La primera iniciativa dentro del movimiento lacaniano vino de Buenos Aires. Unos cuantos compañeros de trabajo y también amigos, como Roberto Harari, Isidoro Vegh, Anabel Salafia, Norberto Ferreyra y Diana Voronovsky, por citar algunos, me habían transmitido, y con razón, el hecho de que ni el Lacanoamericano, ni el InterAsociacivo Europeo de Psicoanálisis, ni la Fundación Europea por el Psicoanálisis se revelaban suficientes para encauzar la dispersión del movimiento lacaniano no milleriano. Surgió así la idea de un movimiento que reagrupase, al menos al inicio, las asociaciones psicoanalíticas de Europa y América. Se trataba también de considerar la transmisión del psicoanálisis a través de la invención de un dispositivo, que permitiese reagrupar al fin, los poseedores del “cuerpo” de Lacan y los de su “corpus”. Constatamos una cierta reserva por parte de aquellos que se consideraban como los “verdaderos alumnos de Lacan”, al haber tenido con él una relación de transmisión directa (diván, voz, cuerpo). Evidentemente la cuestión de la lengua, de las lenguas, ha sido un punto central en este proyecto, ya que era y es todavía una apuesta sobre la transmisión lacaniana más allá de los continentes y las lenguas. Se trataba de apostar por un futuro posible del psicoanálisis lacaniano, que reconociese su entrada en el mismo proceso que el que conocimos con Freud. Es decir, primero poder trabajar el “corpus lacaniano” en todas las lenguas, y segundo, considerar que la transmisión “a través del cuerpo” –como se dice en francés “impuesta por el cuerpo”– iba a desaparecer forzosamente poco a poco y, en todo caso, se revelaba menos impuesta por parte de los que hasta entonces adherían a ella. La apuesta de Convergencia, era hacer que todos los esfuerzos de transmisión puestos en marcha por las diferentes instituciones, que se ocupaban de Lacan, fuesen tenidos en cuenta. Puesto que no había garantía de una verdad, debíamos considerar que no había jerarquía en las formas de transmisión, siendo el psicoanálisis una disciplina intransmisible, y viéndose obligado cada psicoanalista a su reinvención. ¿Qué hay más fuerte en la recepción de la heterogenia que esta manera tan nueva de considerar la herencia freudiana y lacaniana?
No sólo participé en Convergencia, sino que incluso he tenido el honor de ser uno de los redactores de sus estatutos. Estatutos que contribuyeron en el voto y la adhesión de numerosas instituciones psicoanalíticas, en el momento de su fundación en Barcelona.

En Un deseo contrariado refiere que tanto los textos de Freud como los de Lacan se tradujeron y fueron accesibles al español aún antes que en Francia pudieran disponer de ellos. Considera también que los analistas sudamericanos poseen “una ‘lectura corriente’ del conjunto de la obras escrita de Lacan, de una precisión y seriedad que muchos les envidiaríamos” ¿piensa que en Francia es compartida la lectura que usted formula?, siendo así, ¿por qué hay tan pocos libros de analistas argentinos que se han traducido al francés?
Sí, en efecto, desde hace más de 20 años he podido constatar el gran conocimiento de la letra lacaniana por parte de mis compañeros de trabajo Sudamericanos, especialmente los argentinos. Sin duda, los 12000 km que los separan de la persona de Lacan han resultado beneficiosos y les ha permitido, en todo caso, leerlo con mayor libertad. Creo que los franceses han sufrido durante mucho tiempo, el peso de una cierta forma de fascinación devota por la persona de Lacan, y eso les ha dejado menos espacio como lectores y menos espacio discursivo. Además, por el mero hecho de poseer la misma lengua y por la proximidad con Lacan (ya sea como analizante, asistente del seminario o simplemente como miembro más o menos cercano de su escuela) los analistas franceses, han creído que podían considerarse depositarios de los restos de la cruz verdadera, cuya fórmula “Lacan me dijo que…” funcionó durante un tiempo como paradigma. Me objetará que no todo el mundo disponía de ese grado de proximidad, pero creo que los efectos producidos eran sin embargo los mismos, puesto que los que no estaban ahí se identificaron sobre el modelo de Massen Psychology. Ignoraban e ignoran todavía hoy, en su gran mayoría, todo el trabajo de traducción y transmisión de la obra de Lacan, que se lleva a cabo en otros lugares y en otras lenguas desde hace tiempo. Han sido finalmente pocos los que, de entre mis colegas franceses, han viajado a América del Sur y por eso pocos son conscientes de la realidad psicoanalítica más allá del hexágono, y pocos los curiosos de los trabajos que sobrepasen su lengua o su propio cenáculo. Al mismo tiempo, cabe decir, que los numerosos colegas argentinos establecidos en Francia no han conseguido, en general, dar a conocer a sus homólogos, que se habían quedado en Argentina. Convergencia ha contribuido en un primer momento, sin duda, a un mayor conocimiento del trabajo de todos: pero no es anodino si las asociaciones francesas, miembros en un inicio, se hayan ido retirando una detrás de otra, pero eso sobrepasa un poco el sujeto de nuestra entrevista.

En el libro anteriormente citado, retoma las palabras de Lacan al momento de la disolución acerca de “la necesidad de una crítica asidua para restaurar el filo cortante de la obra de Freud”. ¿Cuál o cuáles serían sus críticas al psicoanálisis hoy?
Para mi no hay psicoanálisis y mucho menos psicoanalista sin “autor-ización”1. Hay que entender este juego de palabras precisamente en el sentido del retorno a Freud de Lacan, es decir en el sentido en que cuando un autor produce un discurso, su nombre cae. Por lo que, como comprenderá, la cuestión del pase se encuentra en el centro de todo esto. Lo que diría hoy es que ambas exégesis, freudiana y lacaniana, han contribuido enormemente a la resistencia al psicoanálisis, partiendo de la constatación de que los que más se resisten son los propios psicoanalistas. En efecto, nunca nos hemos desecho de esto en la transmisión del psicoanálisis y seguramente al retorno a Freud de Lacan le siga un retorno a Lacan por parte de x, y un retorno a x por parte de y, y así sucesivamente, lo que es muy diferente de una exégesis cualquiera.
 
Por lo tanto, mis críticas van más en el sentido de deplorar las dificultades que tenemos para debatir sobre psicoanálisis entre los propios psicoanalistas, y más especialmente con nuestros colegas científicos. En la actualidad el psicoanálisis está siendo cuestionado en todos los terrenos por no ser científico. Me refiero concretamente al Libro Negro del Psicoanálisis y al último informe de la INSERM (institución de referencia en Francia para la investigación científica y médica), que concluían, por un lado, en el carácter no científico del psicoanálisis, y por lo tanto en su charlatanerismo, y por el otro, en que sólo las terapias cognitivo-conductistas obtenían resultados terapéuticos. El contexto científico del psicoanálisis ha cambiado mucho, y no tiene nada que ver con el de la época de Freud, incluso con el de Lacan. El propio sujeto de la ciencia ha desaparecido y nuestros colegas científicos prescinden de él alegremente. Por lo que debemos ocupar un lugar de discurso en el terreno social, que haga valer nuestras propias investigaciones dentro de una confrontación, un debate con otros, usando nuestras propias herramientas. Este debate no puede reducirse, a la simple declaración de apoyo a la dimensión del sujeto del inconsciente. Deploro nuestra enorme incapacidad a hacer constante un colectivo de pensamiento, que pueda poner un freno al retorno al narcisismo de la pequeña diferencia de algunas asociaciones psicoanalíticas, que creen poder resolver estas cuestiones ellas solas.

Me preocupa que el movimiento psicoanalítico, no haya asumido la medida de sus responsabilidades, lo cual no sería tan grave si esto no abriera el paso a la entrada de todos los detractores del psicoanálisis, y en concreto a las terapias cognitivo-conductistas. Es muy importante, en efecto, que las jóvenes generaciones sepan y constaten que los psicoanalistas pueden hablar entre ellos, entenderse, e incluso trabajar juntos en, por y gracias a sus diferencias. En resumen, es muy importante que los propios psicoanalistas velen, porque su lengua no sea una lengua muerta para las futuras generaciones.

En La noción de infantil como concepto en psicoanálisis, libro que editará próximamente Editorial Letra Viva, trabaja exhaustivamente el “concepto psicoanalítico de infantil”. En esta línea refiere que “el término mismo de infantil encuentra su justificación como concepto sí y solo sí lo limitamos a su relación con lo reprimido”, ¿por qué hace hincapié en esa articulación?
Sí, en efecto intento hacer de este concepto de “infantil” una categoría en sí misma, que defina un momento específico en la evolución de la constitución del aparato psíquico del niño. Este concepto sólo se puede concebir diferenciando los momentos constitutivos del “aparato de lenguaje” en relación a la represión. Así he constatado que hasta un cierto momento el niño no adquiere una represión completa y eso tiene consecuencias sobre su capacidad de metaforización. El niño dispone al inicio de mayor capacidad metonímica, gracias a la que puede aprehender el mundo que lo rodea, siendo mi hipótesis que el hecho de haber podido integrar la metáfora paterna no es garantía para el proceso de metaforización. Por lo tanto en lo infantil, cuanto menos se reprime, menos se adquiere la capacidad de metaforización; a la inversa, cuanto mejor se haya podido instalar la represión, mejor se desarrollan los procesos de metaforización. Es decir, que se dispone de más capacidad metaforo-metonímica.
Lo que me llevará a proponer un nuevo desglose de lo que llamamos la infancia, dentro de la cual, la etapa llamada infantil vendría a ser la que se define por no encontrarse aún totalmente sometida a la represión, es decir, una etapa de falta de represión.

También allí propone revisar la construcción del síntoma a partir de situar diferencias entre: un síntoma producido por la represión y el retorno de lo reprimido, o considerar un síntoma construido a partir de una falta de represión. ¿Cuáles serían esas diferencias? ¿Es posible hablar de síntoma –al menos al modo en que lo pensó Freud– si no es a partir de la represión y el retorno de lo reprimido?
Nos han acostumbrado a considerar el síntoma como el resultado de la represión o más exactamente del retorno de lo reprimido. Esta teoría es cierta pero insuficiente para dar cuenta de la clínica precoz del síntoma en el niño. He constatado en mi propia experiencia clínica, que buen número de esos síntomas por los que los padres vienen a consultar acerca de sus hijos, desaparecen al cabo de algunas entrevistas. Y no creo que se deba a la magia sino más bien al hecho de que hasta una cierta edad, en lo que llamo el periodo infantil, los niños producen síntomas debido a que todavía no pueden reprimir y no a la inversa, como estamos acostumbrados a creer. Y por eso los actos analíticos que producimos en ese momento, tienen como efecto el permitir la producción de una represión. Esto hace que el niño se encuentre en condiciones de abandonar su síntoma, que deja de serle necesario.

Asimismo plantea que el niño no es el síntoma de los padres sino su sinthome, y agrega: “el síntoma del niño hace sinthome para los padres”. ¿Qué lo lleva a proponer esta formulación?
Creo que la manera en que hemos planteado hasta ahora el hecho de que la represión o el retorno de lo reprimido sean la única causa del síntoma, no nos ha permitido concebir de otra manera el que los niños fueran el síntoma de los padres. Ahora bien, propongo la idea de que hasta un cierto momento de su evolución, los niños pueden construir síntomas por falta de represión y no a la inversa. Esta concepción nos invita a repensar la cuestión del síntoma en lo infantil bajo la siguiente forma: el niño no es el síntoma de sus padres, sino el síntoma “hecho sinthome” de uno de ellos o de los dos a la vez. Y es precisamente esto lo que le impide acceder a la represión y le hace construir, por lo tanto, su síntoma como sinthome de sus padres. 
_________________
Traducción del francés: Vanessa Nuñez vanessanunez@gmail.com
La versión completa de esta entrevista en www.elsigma.com
Robert Lévy es Psicoanalista, Doctor en psicología clínica. Investigador asociado al Laboratorio de Psicopatológia y Psicoanálisis del Niño y adolescente de la Universidad Aix-Marseille. Co-fundador de la asociación Analyse Freudienne. Autor de Un deseo contrariado (Ediciones Kliné, Buenos Aires, 1998) y del libro de próxima edición La noción de infantil como concepto en psicoanálisis (Editorial Letra Viva).
1. Auteurisation, neologismo formado por auteur (“autor”) y autorisation (“autorización”). (N. de T.)

 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 192 | octubre 2015 | Ana María Fernández  El género bajo la lupa del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 190 | abril 2015 | Eduardo Said  UN PSICOANALISTA EN LA POLIS
» Imago Agenda Nº 187 | diciembre 2014 | Leonardo Leibson  Las psicosis después de Lacan
» Imago Agenda Nº 186 | noviembre 2014 | PAULA SIBILIA  Las mutaciones del sujeto, la “descorporificación” y la intimidad como espectáculo
» Imago Agenda Nº 180 | mayo 2014 | Pablo Zunino Spitalnik  El doctor Lacan en las tablas
» Imago Agenda Nº 179 | marzo 2014 | Diana Sahovaler de Litvinoff  “Sujeto, intimidad y tecnología”
» Imago Agenda Nº 177 | diciembre 2013 | Carlos Gustavo Motta  El cine y la subjetividad de la época
» Imago Agenda Nº 175 | octubre 2013 | Martín Alomo  Elección y goce
» Imago Agenda Nº 173 | agosto 2013 | Alicia Stolkiner  Política social en Salud Mental: no tratar a nadie como mercancía
» Imago Agenda Nº 172 | julio 2013 | Sergio Zabalza  La “hospitalidad” del psicoanálisis y las articulaciones del discurso
» Imago Agenda Nº 170 | mayo 2013 | Silvia Wainsztein  De la adolescencia al tercer despertar sexual
» Imago Agenda Nº 169 | abril 2013 | Ana Rozenfeld  “La resiliencia, esa posición subjetiva ante la adversidad”
» Imago Agenda Nº 168 | marzo 2013 | Verónica Cohen  “No hay que confundir a los maestros con amos, es un rechazo de la transferencia al discurso”
» Imago Agenda Nº 166 | diciembre 2012 | Roberto Rosler  “De la neurobiología de la afectividad al psicoanálisis”
» Imago Agenda Nº 165 | noviembre 2012 | Rebeca Hillert  Niños y analistas en análisis
» Imago Agenda Nº 164 | octubre 2012 | Alfredo Eidelsztein  “Del Big Bang del lenguaje y el discurso en la causación del sujeto”
» Imago Agenda Nº 163 | septiembre 2012 | Amelia Imbriano  ¿Por qué matan los niños?
» Imago Agenda Nº 162 | agosto 2012 | Creencia y sacrificio en el capitalismo salvaje 
» Imago Agenda Nº 161 | julio 2012 | Carina Kaplan  “No existe un gen de la violencia”
» Imago Agenda Nº 159 | mayo 2012 | Psicoanálisis y ceguera  Entrevista a Cristina Oyarzabal
» Imago Agenda Nº 157 | febrero 2012 | Julio Granel  Lecturas psicoanalíticas del accidentarse
» Imago Agenda Nº 156 | diciembre 2011 | Susana Kuras de Mauer  Acompañamiento Terapéutico: de la prehistoria a los dispositivos actuales
» Imago Agenda Nº 154 | octubre 2011 | Marcelo Percia  “Estar psicoanalista en situación numerosa”
» Imago Agenda Nº 152 | agosto 2011 | Hugo Dvoskin  Un psicoanalista… fotograma por fotograma
» Imago Agenda Nº 151 | julio 2011 | Edgardo Feinsilber  Tras las constelaciones pulsionales
» Imago Agenda Nº 149 | mayo 2011 | Haydée Nodelis  De Masotta y Sciarreta al Hospital Moyano y los test mentales
» Imago Agenda Nº 148 | abril 2011 | Entrevista a Patricia Alkolombre  Reproducción asistida: un campo fértil para el psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 147 | marzo 2011 | Isidoro Berenstein  Lo vincular frente al psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 146 | diciembre 2010 | Moty Benyakar  Lo disruptivo en psicoanálisis: de la trinchera al diván
» Imago Agenda Nº 145 | noviembre 2010 | Leandro Pinkler  filosofía y Psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 144 | octubre 2010 | Alfonso Luis Masotti 
» Imago Agenda Nº 143 | septiembre 2010 | Juan Dobón 
» Imago Agenda Nº 141 | julio 2010 | Rubén Slipak 
» Imago Agenda Nº 140 | junio 2010 | Daniel Paola 
» Imago Agenda Nº 139 | mayo 2010 | José E. Abadi 
» Imago Agenda Nº 138 | abril 2010 | Eduardo Foulkes 
» Imago Agenda Nº 137 | marzo 2010 | Héctor Rupolo 
» Imago Agenda Nº 136 | diciembre 2009 | Mariam Alizade 
» Imago Agenda Nº 135 | noviembre 2009 | Juan Jorge Michel Fariña 
» Imago Agenda Nº 133 | septiembre 2009 | Homenaje a Oscar Masotta   Palabras de Norberto Ferreira y Teodoro P. Lecman
» Imago Agenda Nº 132 | agosto 2009 | Esteban Levin 
» Imago Agenda Nº 130 | junio 2009 | Gabriel Rolón 
» Imago Agenda Nº 129 | mayo 2009 | Nora Trosman 
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | Stella Maris Rivadero 
» Imago Agenda Nº 126 | diciembre 2008 | Jorge Rodríguez  El saber está, ineludiblemente, entre el poder y el dinero
» Imago Agenda Nº 125 | noviembre 2008 | Acerca de la vejez, también del analista 
» Imago Agenda Nº 124 | octubre 2008 | Liliana Donzis 
» Imago Agenda Nº 123 | septiembre 2008 | Giolu García Reinoso 
» Imago Agenda Nº 122 | agosto 2008 | Norberto Ravinovich   de Masotta a Letrafonía
» Imago Agenda Nº 121 | julio 2008 | Mario Buchbinder  Psicoanálisis y Máscaras
» Imago Agenda Nº 120 | junio 2008 | "Vivir hasta la muerte"  Homenaje a Fernando Ulloa
» Imago Agenda Nº 120 | junio 2008 | Jorge Baños Orellana 
» Imago Agenda Nº 119 | mayo 2008 | Luis Kancyper 
» Imago Agenda Nº 118 | abril 2008 | Héctor López 
» Imago Agenda Nº 117 | marzo 2008 | Pablo Peusner 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | Néstor Braunstein 
» Imago Agenda Nº 113 | septiembre 2007 | Leopoldo Salvarezza  La medicalización de la vejez
» Imago Agenda Nº 111 | julio 2007 | Homenaje a Pichon Rivière 
» Imago Agenda Nº 110 | junio 2007 | Marta Gerez Ambertín  Los registros de la culpa
» Imago Agenda Nº 108 | abril 2007 | Juan Vasen  El niño programado
» Imago Agenda Nº 107 | marzo 2007 | Enrique Millán  La adolescencia y el
» Imago Agenda Nº 106 | diciembre 2006 | Eric Laurent  Psicoanalista a partir de Lacan
» Imago Agenda Nº 105 | noviembre 2006 | Jorge Alemán  Embajador del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 103 | septiembre 2006 | Alberto Sava  La locura a escena
» Imago Agenda Nº 102 | agosto 2006 | Sergio Rodríguez 
» Imago Agenda Nº 101 | julio 2006 | Silvia Ons  Psicoanálisis y cultura
» Imago Agenda Nº 100 | junio 2006 | El horror ante la vejez 
» Imago Agenda Nº 99 | mayo 2006 | Conmemoraciones freudianas  Cinco diálogos a propósito de los 150 años del nacimiento del fundador del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 98 | abril 2006 | Horacio Etchegoyen  Un didacta del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 97 | marzo 2006 | Charles Melman  Transmitir sin religión
» Imago Agenda Nº 96 | diciembre 2005 | Alfredo Eidelsztein  Psicoanalista Didáctico
» Imago Agenda Nº 95 | noviembre 2005 | Pura Cancina  La fábrica del caso
» Imago Agenda Nº 94 | octubre 2005 | Esther Díaz  Deseo y poder
» Imago Agenda Nº 93 | septiembre 2005 | Gabriel Lombardi  La posición del analista
» Imago Agenda Nº 92 | agosto 2005 | Silvia Bleichmar  La sociedad al diván
» Imago Agenda Nº 91 | julio 2005 | Rudy  Analista retirado
» Imago Agenda Nº 90 | junio 2005 | Juan Bautista Ritvo  Un analista en controversia
» Imago Agenda Nº 89 | abril 2005 | Norberto Marucco  El trabajo del psicoanalista
» Imago Agenda Nº 88 | abril 2005 | Ana María Gómez  El pago en psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 87 | marzo 2005 | José Schavelson  Freud, un paciente sin cáncer
» Imago Agenda Nº 86 | diciembre 2004 | Alicia Hartmann  Psicoanalizar niños
» Imago Agenda Nº 85 | noviembre 2004 | Janine Puget  Psicoanálisis de los vínculos
» Imago Agenda Nº 84 | octubre 2004 | José Grandinetti  Psicoanálisis en el Borda
» Imago Agenda Nº 83 | septiembre 2004 | Hugo Vezzetti  Tras las huellas de Freud en Argentina
» Imago Agenda Nº 82 | agosto 2004 | Colette Soler  De rupturas y construcciones
» Imago Agenda Nº 81 | julio 2004 | Carlos Ruiz  Topología y psicoanálisis: articulaciones
» Imago Agenda Nº 80 | junio 2004 | Armando Bauleo  De Pichon a Italia y de lo grupal a la desmanicomialización
» Imago Agenda Nº 79 | mayo 2004 | Roberto Harari  Un "torbellino" en la historia
» Imago Agenda Nº 78 | abril 2004 | Beatriz Sarlo  Sintáxis del zapping y postmodernidad
» Imago Agenda Nº 77 | marzo 2004 | Francois Leguil  El objeto del psicoanálisis es el deseo
» Imago Agenda Nº 76 | diciembre 2003 | Fernando Ulloa  El oficio de psicoanalista
» Imago Agenda Nº 73 | septiembre 2003 | Silvia Amigo 
» Imago Agenda Nº 71 | julio 2003 | Eva Giberti  Pensando la adopción
» Imago Agenda Nº 70 | junio 2003 | Eduardo Grüner  La democracia es el objeto a de la política
» Imago Agenda Nº 69 | mayo 2003 | Eduardo Pavlosky  Pasión por los grupos
» Imago Agenda Nº 68 | abril 2003 | Silvio Maresca  La declinación argentina
» Imago Agenda Nº 67 | marzo 2003 | Ricardo Rodulfo  El psicoanálisis en la universidad
» Imago Agenda Nº 66 | diciembre 2002 | Héctor Yankelevich  Nos hay psicoanalista de niños
» Imago Agenda Nº 65 | noviembre 2002 | Rubén Zuckerfeld  La clínica de la escisión
» Imago Agenda Nº 64 | octubre 2002 | José Milmaniene  La escritura y la ley
» Imago Agenda Nº 63 | septiembre 2002 | Rolando Karothy  No hay un goce para todos
» Imago Agenda Nº 62 | agosto 2002 | Carlos Brück  Los psicoanalistas podemos ser escépticos
» Imago Agenda Nº 61 | julio 2002 | Juan Carlos Indart 
» Imago Agenda Nº 60 | junio 2002 | Raúl Yafar 
» Imago Agenda Nº 59 | mayo 2002 | Tomás Abraham  La censura del lacanismo
» Imago Agenda Nº 57 | marzo 2002 | Emilio Rodrigué 
» Imago Agenda Nº 55 | noviembre 2001 | Isidoro Vegh  Descubrir nuevos campos de goce
» Imago Agenda Nº 54 | octubre 2001 | Juan David Nasio  La femineidad sigue siendo un enigma
» Imago Agenda Nº 53 | septiembre 2001 | Élida E. Fernández  La psicosis no es otro idioma
» Imago Agenda Nº 50 | junio 2001 | Betty Garma 
» Imago Agenda Nº 49 | mayo 2001 | Juan Carlos Volnovich 

 

 
» Fundación Foro
Charla Gratuita sobre Inserción Laboral para profesionales de la Salud  charlas en Octubre
 
» Centro Dos
Seminario 7 de Jacques Lacan  viernes de 14 a 15:30hs
 
» Fundación Tiempo
Borges y el Psicoanálisis  TERCEROS VIERNES DE CADA MES, de 19 a 20.30 hs.
 
» Centro Dos
Conferencias  segundo cuatrimestre
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» Fundación Tiempo
SEMINARIOS DE PSICOANÁLISIS   Comienzan en Octubre
 
» Centro Dos
Seminarios   segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com