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   Colaboración

Conmemoraciones freudianas
  Cinco diálogos a propósito de los 150 años del nacimiento del fundador del psicoanálisis
   
  Por Emilia Cueto
   
 
BENJAMÍN DOMB

Freud, además de genio, era un Kulturtrager como muchos de los exponentes de su época. Ese no es el marco actual en la formación de nuevos analistas ¿incide esto en el psicoanálisis de nuestros días?

Ciertamente, ese no es el marco actual y seguramente esto ha de incidir. De todos modos, no es amor a la cultura lo que se le pide a un analista, aunque, ciertamente, es deseable que un analista esté embebido de cultura, que no sea un animal, no es concebible un analista culturalmente nulo. Sin embargo, lo que se le exige a un analista en su formación es, en primer lugar, que se analice hasta el final, que haga análisis de control, que estudie la teoría, es decir, el famoso trípode freudiano. Al estudiar la teoría, la obra freudiana, como así también la de Lacan, un analista será llevado a relacionarse con tramos muy importantes del desarrollo cultural y es esperable que esto despierte su deseo de relacionarse con otros campos de la cultura. Es preciso señalar que el psicoanálisis forma parte de la cultura. Habría que agregar que en la formación del analista es indispensable que, además de cumplir con este trípode, el analista también haga la teoría de su práctica, es decir que no puede permanecer en una posición pasiva de estudio, es preciso que diga, que haga saber, lo que su práctica tiene de riesgoso, es decir, que hable con otros analistas, que escriba acerca de su práctica. Finalmente, no podemos pretender tener como ideal a Freud, un Freud aparece una vez cada tanto. Ser psicoanalista es algo mucho más humilde, es un saber hacer en práctica con su analizante y transmitirlo.

El psicoanálisis no sería posible sin Freud, ¿qué hizo posible a Freud?
Concuerdo, el psicoanálisis no sería posible sin Freud. Pienso que lo que hizo posible a Freud ha sido el desarrollo de la ciencia moderna, al decir de Lacan, Descartes, con su “pienso, luego existo” es quien ha hecho posible el surgimiento del sujeto. Es decir, en un momento histórico determinado, no cualquiera, a partir de determinadas coordenadas históricas, donde también hay que tener en cuenta una sobredeterminación de factores, entre ellos el rechazo que la psiquiatría hace de las histéricas. Estas cuestionan el discurso del psiquiatra, que es el discurso médico que no es otro que el discurso del amo que, en definitiva, es el discurso del padre. La histérica se hizo escuchar más allá del padre, del psiquiatra, es ahí que Freud comienza a escuchar a ese sujeto. Señalo entonces, en principio, esta doble determinación, por un lado, el desarrollo de la ciencia moderna que determina un sujeto forcluido, y por otro lado, las histéricas hacen posible a Freud.
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MARIO GOLDENBERG

¿Coincide con la visión freudiana de la idea de no progreso del sujeto, tal como aparece en El malestar en la cultura?

 Es muy interesante el contraste entre el optimismo de su primer época y su visión desengañada del progreso en los años 30, creo que en ese momento está en cuestión, de alguna manera, el Ideal científico de progreso. Quizás se advierte la posibilidad de una lógica distinta, también Freud sentía cuestionado el progreso de las curas analíticas. La idea de progreso se mantiene en una lógica religiosa que la ciencia sostenía (pero ya no sostiene) con la ilusión de un despertar, o que el progreso técnico iba a mejorar la relación del sujeto al goce; evidentemente el camino analítico se rige por otra lógica. Lo que hay que tener en cuenta no son los “progresos”, sino los cambios en la subjetividad.

¿De qué manera considera que la Primer Guerra Mundial ha incidido en la obra freudiana?

 Durante la Primer Guerra había un problema político que se convirtió en cuestión de Estado, fueron las llamadas neurosis de guerra. Los soldados traumatizados que venían del frente y también las neurosis desencadenadas antes de ir a la trinchera. Freud, claramente a la altura de la época, toma esta cuestión en “Más allá del principio de placer”, recuperando el término de trauma, que había utilizado en la primer teoría de la histeria. Las neurosis de guerra comparten con los sueños traumáticos, el fort-da, las resistencias en transferencia, la fundamentación de la compulsión de repetición y por ende la pulsión de muerte. Hay un viraje en Freud de un aparato psíquico regido por el principio del placer-displacer a una ganancia de placer de otra índole. Algo más primario que lo homeostático que es la tendencia del sujeto a actuar contra sí mismo. Esta incidencia le permite a Freud dejar definitivamente la ilusión de hacer consciente lo inconsciente, encuentra un límite a la simbolización. El trauma pasa a tener un lugar estructural y no accidental como en los primeros años de su obra, no es ya sólo un encuentro inadecuado con el goce, sino un agujero o rotura en la trama simbólica. El paradigma del aparato psíquico no es el sueño, como cumplimiento de deseo, sino la pesadilla que vuelve al mismo lugar. El lenguaje no es más vehículo de la comunicación, mensaje, sino aparato de goce. La guerra tuvo una importante incidencia en la teoría freudiana y en su preocupación por el desenlace de la humanidad, el sueño del progreso de la ciencia y la razón lo encuentran a Freud en la antesala del monstruoso holocausto. La categoría del trauma freudiano tiene su vigencia para nuestros tiempos, el atentado a las Torres Gemelas ha iniciado un período en la historia marcado por lo traumático, pensar el trauma no como acontecimiento sino como proceso, como estructural, permite al psicoanálisis un modo de operatoria sobre el sufrimiento distinto a otros abordajes que intentan restablecer el estado anterior, evidentemente se trata de restituir el sentido, de restablecer el lazo con el Otro, pero fundamentalmente producir una respuesta ante lo que no tiene respuesta.
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ANDRES RASCOVSKY

¿Cómo se produjo su llegada al pensamiento freudiano?

Quedé en la infancia, embebido de una valoración de los descubrimientos psicoanalíticos, debido a la pasión con que mi padre Arnaldo Rascovsky creaba y difundía las teorías de Freud, tanto en el ámbito más cercano como en sus míticos viajes de extensión del pensamiento freudiano por Latinoamérica. Generó un extraordinario impulso a la difusión del psicoanálisis, fue el creador de la primera organización de asociaciones psicoanalíticas de un continente. Un sueño infantil, quizás el primero que recuerdo haber tenido, fue luego revelador: “Yo provenía de otro lugar y debía descubrir entre la gente con la que me encontraba quienes compartían mi mismo proyecto. No sabía cómo, ni cuándo, pero teníamos la misión de salvar nuestro planeta…” Creo que el ideal de ayudar a salvar, o la idea de una misión, tengan quizás un fuerte componente en la admiración por la causa freudiana que mi padre conducía. Este deseo tan temprano por la transformación de la cultura y esa identificación con aspectos de mi padre me ha acompañado toda mi vida y me he encontrado conduciendo diversas instancias de la Asociación Psicoanalítica Argentina, invitado por las Naciones Unidas para contribuir con el pensamiento psicoanalítico a esclarecer problemas de la cultura o siendo candidato a secretario general de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

¿Qué aspectos del movimiento freudiano han atravesado centralmente su formación profesional?

En la cultura familiar donde inicialmente me desarrollé, el psicoanálisis y el movimiento no eran una “profesión”. Sin pretender ser una concepción del mundo, era sin embargo una concepción del hombre y su cultura, una concepción que polemizaba con el pensamiento y la lógica convencional. Mi padre, que tenía un entusiasmo y una creencia excepcional en la riqueza del descubrimiento freudiano y su extensión a la cultura, la medicina o el cuestionamiento de lo institucionalizado, ha sido un ideal interno. El movimiento freudiano otorgaba una riqueza y libertad de pensamiento que contrastaba con las estrategias represivas y coercitivas de la política cultural de esos tiempos, y nos situaba en acceso a otros interrogantes más fértiles sobre la vida y sus posibilidades. La fuerza intelectual y el entusiasmo de los iniciadores del movimiento argentino nos empujaron, a varias generaciones, en la búsqueda de respuestas en diversas escuelas del psicoanálisis del mundo, nuestros intereses generaron muchos desarrollos en nuestro país y numerosas contribuciones en el exterior. Cuando accedí a la formación institucional, era un momento donde el pensamiento de Melanie Klein ejercía gran influencia. Tuve supervisiones locales y también transmisiones de H.Rosenfeld, Meltzer y luego Green, Leclaire y otros. Yo me analizaba con Garma que era analizado de Reik que se había analizado con Freud, la transmisión nos parecía cercana al Maestro. Luego tuve el privilegio de conocer a Bion, colaborar con él, en algunas conferencias, y su personalidad me conmovió profundamente. Lo azaroso de la vida y la bohemia intelectual me hizo amigo de Massota cuando él, era sólo Oscar. Solía venir a pescar con su sobrino a una casa que aun conservo en el Tigre. Las discusiones que manteníamos -entre tragos y happenings-, la primera exposición internacional de la historieta y sus escritos sobre Artl, a fines de los sesenta, me condujeron al seminario de Lacan en Paris.
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GILDA SABSAY FOX

Dentro de la obra freudiana ¿considera que hay líneas que han quedado abiertas y que no han sido suficientemente trabajadas?

Es una pregunta interesante, porque si hay una virtud de los desarrollos freudianos es que han quedado muchas líneas abiertas y afortunadamente siguen siendo trabajadas.Si bien algunas de las líneas situadas alrededor de Freud tuvieron distintos destinos, hoy se vuelve a algunas de ellas.Por ejemplo, se está reconsiderando comprender los trabajos de Adler, de Jung y se están incorporando cada vez más muchos de los conceptos ferenczianos, que habían quedado “olvidados”, y ya sabemos que para los analistas esos olvidos siempre tiene una motivación. Más allá de eso, tenemos desarrollos que han enriquecido la teoría psicoanalítica y que han sido considerados ya aceptados. Por ejemplo, todos los desarrollos kleinianos, winnicottianos, aún los de Bowlby, los de Fairbain entre otros. Tal vez un desarrollo más reciente, más significativo, más seductor y al mismo tiempo muy profundo son los desarrollos lacanianos, que ya no son tan recientes, llevan cincuenta años. Afortunadamente, la propensión actual, recuperando la tendencia inicial de Freud es de acompañarse con otras disciplinas. En ese entorno de Freud había antropólogos, historiadores, filósofos. Sus ideas lo enriquecían y se producía un ida y vuelta con las invenciones del maestro. Hoy la interdisciplina ha tomado la delantera. El hecho que haya muchas líneas abiertas y trabajadas de distintas maneras no quiere decir que no haya posturas más cerradas y otras más abiertas. Sostengo la ventaja no sólo de la interdisciplina, sino del diálogo entre las distintas tendencias. Lo que no quiere decir que no haya disensos o líneas más preferidas por unos y otros. Lo que sí no acepto la sacralización de ninguna tendencia que predomine sobre otra.

Si tuviera que elegir tres conceptos fundamentales de la obra freudiana, ¿cuáles elegiría y por qué?

Por empezar el concepto de inconsciente para Freud, concepto que evidentemente implica un inconsciente muy diferente al que se conocía hasta que él inventa ese aparato con un polo perceptor y un polo motor. Nos explica ese aparato, sobre todo en la teoría de los sueños, mostrando que las metáforas, metonimias, desplazamientos y condensaciones, eje de la comprensión del contenido latente de un sueño, es la manera de reconocer un otro lenguaje, un otro dialecto del inconsciente, fundamental para desencriptar, su presentación criptada, que nunca es directa. Otro concepto muy importante es el de pulsión, que implica energía, vital o tanática, ambas dentro de nosotros. Ese concepto que el mismo Freud llama la mitología de las pulsiones, límite entre lo psíquico y lo somático, es una energía que bulle y desencadena un movimiento que revela que algo pulsa. El tercer concepto, se encuentra en “Introducción del narcisismo” unido a “Tres ensayos y una teoría sexual”, dos trabajos de Freud fundamentales. Da lugar a otro concepto para mí primordial, ya no de Freud, pero de una línea que él abrió y fue seguido por un freudiano por antonomasia, Lacan, cuando nos lleva a la comprensión del narcisismo a través del Estadio del Espejo.

DIANA VORONOVSKY

El psicoanálisis no sería posible sin Freud, ¿qué hizo posible a Freud?

Como todo acontecimiento no se puede responder que el psicoanálisis nace como respuesta a una sola variable ya que no sería posible sin el nacimiento de la ciencia moderna en el siglo XVI.
Es una de las proposiciones fuertes de Lacan apoyado sobre los trabajos de Alexandre Koyré. Asimismo el sistema de Mesmer, que muchos consideran como uno de los precursores del psicoanálisis y que conoció un enorme éxito en el siglo XVIII pueden entenderse como una tentativa de recuperar estos fenómenos oscuros, relegados al dominio de la religión y de la magia, para el discurso científico. Por otro lado, Freud demostró siempre ser un pensador independiente de gran audacia. Fue llevado al psicoanálisis por sus trabajos sobre neurología y el primer autor de habla alemana que sometió la teoría de la localización de las funciones cerebrales tan en boga en su época a un análisis crítico sistemático. Como neurólogo estaba profundamente interesado en los procesos mentales, y atraído por el estudio de las afasias. Es necesario también tener en cuenta que Freud era dueño de un saber académico, de un profundo conocimiento de la literatura clásica, su formación como médico neurólogo y el lazo propiamente transferencial con Fliess encuentra en Freud a alguien vivamente interesado por transmitirse por el escrito, siendo brillante en ese aspecto, y al mismo tiempo dando testimonio de su relación personal, en tanto obra del trabajo analítico mismo. También estaba Breuer, y los primeros pacientes de Freud que le posibilitaron inventar la posición del analista, que supo sostener, y transmitir la experiencia a los otros. Dio de este modo lugar a la transferencia como lo que se encuentra en el corazón del proceso analítico.

¿Que aspecto biográfico de Freud le resulta más atractivo?

Dada la multiplicidad de aspectos de la vida del Maestro que me resultan atractivos, elijo el que a mi entender fue la causa, la razón y el motivo de su obra, me refiero a su ambición de llegar a la revelación de lo inconsciente “bajando al averno”, su enorme capacidad de trabajo, sorteando todo tipo de adversidades: pérdidas de seres queridos, guerras, exilio y enfermedad. Guiado por su deseo de atravesar fronteras en la ampliación del conocimiento de lo psíquico nada de esto lo detuvo y así legó a la humanidad su obra monumental y se trasmitió por la letra a generaciones enteras de analistas y lo seguirá haciendo.

Recurriendo a un ejercicio imaginativo, ¿Cuál cree que sería la mayor preocupación actual de Sigmund Freud?

A mi entender la mayor preocupación sería el avance de la tecno-ciencia y la medicalización, que va de la mano de la globalización en su intento avasallador de suturar la división del sujeto y la eficacia estructural y estructurante de la castración en el lenguaje.
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Las versiones completas de estas entrevistas en www.elsigma.com
 
 
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