Diversos autores intentaron ubicar al “Big Bang” del trauma. Otto “Rank” (Rosenfeld) –en un intento de generalización explicativa que relativizaba lo edípico–, sostenía que la matriz de la angustia psíquica debía situarse en la primera separación de la madre: el nacimiento. Freud a poco de andar comenzó a descreer que la irrupción traumática se concentrara necesariamente en un punto histórico del sujeto, se basó en las series complementarias, y sostuvo una hipótesis económica acerca del fracaso elaborativo frente a un incremento de la excitación desbordante para el aparato psíquico. Utilizaba el término “quantum de afecto” vinculando el destino del afecto y su independencia con respecto a la representación. La realidad de un acontecimiento y la realidad psíquica no son sinónimos aunque nadie quede exceptuado –por ejemplo– de los efectos de una catástrofe.
Lacan al definir lo Real como lo imposible, lo que escapa a la simbolización, nos habló de aquello que no cesa de no escribirse… y por ahí se juega el tema que hoy nos ocupa. Como un “agujero negro” que deglute desde lo Real, la misma etimología griega de “trauma” indica “herida” y “perforación”. La amenaza y el impacto de lo irrepresentable sugieren el peligro de una inmensa ulceración, ¿a nivel del ser?
“Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo”, decía Cortázar entre la desmesura y la esperanza. Es que cuando no hay dique (aunque sean muchas las construcciones eficaces en análisis), el peso de lo traumático es aplastante e inversamente proporcional a la debilidad del ser humano. Lo que queda sin “ligadura” desvanece al sujeto. Terreno más que fértil para la manipulación de la memoria por aquellos representantes de la ciencia que buscan lograr la mitigación o la eliminación de lo traumático interviniendo sustancias (dopamina), pero esa es otra historia… quizás, la de un involuntario “Big Crunch” (Gran implosión) del universo subjetivo modificado –en sus contenidos– por drogas.
El psicoanálisis propone abordajes a lo traumático, pero no una “edición de la cabeza”. Es nuestra mensual búsqueda-creación, viable mediante excelentes autores… queridos lectores y anunciantes. Siempre. Cada vez. ¡Gracias!
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