Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Ficción y Realidad en Psicoanálisis

La ficción no es ficticia
  Por Juan Bautista Ritvo
   
 
I. Curiosa y reveladora es la historia del término “ficción”: desde muy temprano –en la literatura jurídica romana–, la llamada “ficción jurídica”, que hoy opera por lo menos en el derecho civil, es una manera de “hacer como si…” destinada a proteger intereses.
Alguien no nacido todavía es considerado “persona”, a pesar de que carece de la capacidad de representar sus intereses. Del mismo modo, por vía de ficción, se sostiene, las sociedades civiles y comerciales son consideradas personas, a pesar de carecer de pensamiento, voluntad, sentimiento. La teoría es torpe y quienes –como Kelsen–, han dado muestras de perspicacia y de estar al tanto de la filosofía crítica, han juzgado de manera inapelable que “persona” –alguien que posee derechos y obligaciones– no es una categoría “real”, sino una atribución legal propia del orden jurídico y no un reconocimiento empírico-psicológico.

¡No hay nada más ficticio e “irreal” que ese individuo cualquiera y por lo tanto abstracto, poseedor de derechos civiles y políticos! Cuando el término y sus notaciones asociadas son retomados por la filosofía –Bentham, Vaihinger, Nietzsche, aunque este último es otra cosa, las epistemologías convencionalistas del siglo XX– se produce un doble movimiento: de un lado “ficción” se contamina y contamina a su vez a vocablos tales como convención, hipótesis, conjetura, suposición y otros, de modo tal que cualquier representación abstracta termina por ser sinónimo de ficción, y de otro lado se opone simple, binaria y brutalmente a “real”, con el efecto de caer en una encerrona que ya había captado Platón en su diálogo Parménides bajo el nombre de la aporía del “tercer hombre”.

Si hay entes ficticios y por lo tanto “inexistentes”, y otros reales, “existentes”, diga lo que diga esta palabra nada inocente, tendría que haber un tercer elemento que pudiera medir la diferencia entre ambos, y luego un cuarto que efectuara idéntica operación de confrontación entre el tercero y los dos primeros… y así sucesivamente hasta el infinito.
(Es propio de nuestra época el usar rígidamente vocablos alguna vez prestigiosos y/o problemáticos –“ficción”, pero asimismo “significante” o “simbólico” y tantos más, el lector puede completar la lista, agregando otros ámbitos o disciplinas–, como santo y seña de una complicidad fetichística en el cual el malentendido, en lugar de impulsar la discusión, la inhibe. Como si dijéramos: “Usemos el término cuando corresponda y que nadie diga nada más porque de lo contrario…”. Para citar una vez más a Mallarmé, estamos en el territorio de la moneda usada, que se pasa de mano en mano.)

Ya en Nietzsche, hay un claro esbozo de otra cosa. Dice, por ejemplo, “Lo que puede ser pensado tiene que ser con seguridad una ficción”.
Eugen Fink, quien cita esta frase, aclara que esto quiere decir que el hombre es una ficción para sí mismo y que la individualidad última es una ficción que oculta la naturaleza de la vida, flujo irregular, despojado de regularidad, de orden, de belleza, de finalidad, incluso de legalidad; corriente entregada a un juego perpetuo de fuerzas y de contrafuerzas que vuelve irrisorio el uso de conceptos tales como “realidad” o “real”1.
Y sin embargo, es preciso ir más allá. En la obra que solemos conocer por su subtítulo –“La gaya ciencia” 2–, de manera especial al comienzo del libro tercero, recurre a las metáforas del “caos” y del “azar” para dar cuenta de lo que llama “vida”; pero tras usarlas las pone en cuestión, pone en cuestión incluso la metáfora del golpe de dados sobre el que se cimentaría accidentalmente la construcción del edificio de la ciencia,3 porque son metáforas antropológicas, lo cual es, en su concepción una tautología: toda metáfora es antropológica y no hay conceptos más allá de las figuras retóricas.

Un ejemplo nos permite llegar al fondo de la cuestión. En el parágrafo 109 dice que el mundo es excéntrico, excepcional, azaroso (Zufällige). Poco después, en el mismo parágrafo, declara que el término “Azar” (Zufall) carece de sentido (Sinn).
¿Contradicción? En apariencia sí. Pero lo que importa es que Nietzsche utiliza una noción y al mismo tiempo la pone en cuestión, incluso la tacha: hay que usar las metáforas y al mismo tiempo ponerlas en entredicho; volver a pulirlas y abandonarlas a su estado de ruina; así se advierte que la ficción no se opone a lo que llamamos “real”, es un medio de revelarlo a través de las costuras mal zurcidas de los montajes ficcionales.
Es característico de Nietzsche declarar que el mundo está privado de leyes y al mismo tiempo está dominado por la necesidad: Notwendigkeit, término que designa en este autor, antes que la necesidad lógica, es decir, la implicación de la causa en el efecto, la urgencia, el apremio, el traumático sometimiento del organismo a la búsqueda de lo que le falta para sobrevivir.

Esta “degradación” de un vocablo de su sentido abstracto, para remitirlo a las urgencias de la vida, es también otra estrategia de Nietzsche, que proviene sin duda, porque él es antes que nada un escritor, de la literatura.
Es que la oposición simple ficción/real oculta el aspecto extraño de la verdad. La Historia de la revolución francesa de Michelet es una maravilla de recursos retóricos; y no pese a ellos, sino por ellos, lo que hay de real en la historia humana resplandece, más allá de tesis y encadenamientos que sin duda los historiadores “científicos” objetaron y objetan: las ocasiones, perdidas o ganadas en el filo del acontecimiento que oscila ante el abismo, la ceguera de quien en medio del huracán marcha rumbo a su pérdida, las pasiones desmesuradas, el trasfondo de los movimientos de masas y la convulsión de toda Europa, la sed de muerte.

(Desde luego, no intento confundir los géneros culturales. Mas la diferencia no pasa por el referente ni tampoco por las meras formas enunciativas, sino por el quiasmo entre ellos, un quiasmo en el cual una forma simbólica, construye un sistema de referencias abierto al hallazgo inesperado de objeto. Quiero decir: lo real –emplear el artículo es ya una sustantivación– no es un ente y no se ubica “frente a… ”; más bien no es, o si queremos, forzados por la gramática, emplear el verbo ser, podemos decir que es el conjunto de las dispersiones que yacen intersticialmente en la red de enunciados. Frente a esta dispersión los tipos ideales4 de la narración literaria y de la narración histórica, se diferencian por los modos de construcción, no por la sustancia de lo construido.)

II
. Al mencionar Si esto no es un hombre, de Primo Levi, Hayden White señala que la importancia del libro reside menos en la información “veraz” que proporciona, que en los medios poéticos y retóricos que muestran “la imagen persuasiva de un cosmos completamente horroroso y al mismo tiempo horrorosamente presente…”.5
Y agrega: “¿Estoy dando a entender con ello que el relato de Levi de su año en Auschwitz es una ficción en el sentido de que es una pura invención? Por supuesto que no”.
Nada que agregar a White, salvo una observación sobre la expresión: “pura invención”.

¿Hay puras invenciones? Retengamos la etimología, que aquí nos favorece: inventio, en latín significa a la vez e inescindiblemente creación y hallazgo, encuentro con lo inesperado y forja de los medios para retenerlo, retención de una presentación sin (re)presentación o que se sitúa más allá de la representación e invención de un vacío que solo puede captarse a través de descripciones contradictorias.
Supongamos, ya que White evoca el territorio de lo posible, al que es tan remiso el historiador convencional, ese que quiere expulsar el arte del territorio de la ciencia,6 que el exterminio del pueblo judío no se hubiese producido y hubiese aparecido, tal cual, una obra de ficción que fuera exactamente, de cabo a rabo, el citado libro de Levi.
Y bien, hubiese sido imposible. Hay obras –la de Levi y otras, como la de Semprún– que llevan la gangrena del horror más allá de cualquier forma posible de invención; obras en las cuales la representación se abre a una presentación sin representación.

(El lector puede recordar dos films notables, uno breve, el otro dilatado: Noche y niebla, de Alain Resnais y Shoah de Claude Lanzman. El montaje del primero y la precisa y morosa austeridad del otro, transmiten un horror sin equívocos –y ya sabemos que el equívoco alivia–).
Ciertamente, el horror no necesita del arte para transmitirse; pero el arte es uno de los medios (no el único, pero importante) de dignificar a las víctimas.7 Dignificar: mostrar el hálito, el spiritus, la huella que hace de un ser humano, no siempre y seguramente no universalmente, la encarnación de una intensidad deseante.

III. Con astucia, Lacan habla, en Los cuatro conceptos fundamentales, de montaje pulsional. El término “montaje” decide el camino de la operación lacaniana. En consonancia con las vanguardias pictóricas y literarias (directa o indirectamente están presentes allí Aragon y Dalí) construye un concepto con restos, residuos, fragmentos de diversos conjuntos, continuando así la tarea iniciada por Freud sobre otros presupuestos –los cientificistas– que el propio Freud de algún modo, más allá de sus intenciones, desbarató.

Según Lacan, la pulsión es la única instancia que se satisface, pero se trata de una satisfacción acéfala; todos los elementos que la componen funcionan de manera disjunta; la constituye una fuerza constante de apremio, entonces posee lo que se denomina ritmo, es decir, alternancia graduada entre la pausa y el movimiento; no obstante, declara que carece de noche o de día, es decir, la negación de la misma alternancia.
Nos hemos equivocado largamente colocando a la pulsión en el mismo nivel de abstracción que el fantasma, el síntoma, el deseo, cuando es manifiesto que es una entidad metapsicológica de segundo grado, mientras la tríada fantasma, síntoma, deseo –el primero otorgando marco al segundo y funcionando como soporte del frágil tercer término, el deseo–, lo es de primer grado. Si decimos pulsión de muerte no decimos ni agresión, ni odio, ni crueldad, sino el regulador paradójico que instala lo inefable en el corazón de la acción negatriz; quiero decir, un regulador interpretativo de los órdenes de experiencia. Del mismo modo, la pulsión de vida designa en hueco lo que dota al amor de una ambigüedad feroz, la que conduce desde la ternura como defensa contra la absorción, hasta la exaltación culpable por la búsqueda del apoderamiento de lo más otro del Otro.

Los entresijos de la pulsión no cesan de señalar lo que hay de real en la ruina de los registros, en la estratificación dispersa de las huellas.
La ficción dialectal del psicoanálisis está hecha de la estofa de múltiples lenguas, de sus restos, más precisamente.
_______________
1. Fink, Eugen, La filosofía de Nietzsche, Alianza, Madrid, 1982, pp.197/198.
2. Nietzsche, F. La ciencia jovial (La gaya scienza), Biblioteca Nueva, Madrid, 2001. Nietzsche, F. Die fröhliche Wissenschaft, Alfred Kröner Verlag, Leipzig, 1927.
3. Sarah Kofman, Nietzsche et la métaphore, en Poétique, Nº 5, Paris, 1971.
4. Digo “tipos ideales” porque de hecho hay múltiples formas de transición y de mezcla en nuestra cultura. Pero el mestizaje implica, de suyo, que hay diferencias que subsisten. Un historiador está constreñido a utilizar algún tipo de método de verificación y de encuadre de las interpretaciones. Un escritor del realismo decimonónico esta forzado a usar procedimientos de designación que involucren nombres propios y fechas; uno de vanguardia, liberado de estas constricciones, tiene que inventarse alguna para no caer en lo informe.
5. White, Hayden, Ficción histórica, historia ficcional, y realidad histórica, Prometeo, Buenos Aires, 2010, p. 171.
6. de Certeau,Michel, Historia y psicoanálisis, Universidad Iberoamericana, México, 1995; pp. 68/75. Ver asimismo p. 51.
7. El psicoanálisis integra la lista, claro está. Mas hay otros medios. En la sinagoga adyacente al antiguo cementerio judío de Praga, se han inscripto, uno por uno, con su fecha de nacimiento y de muerte, los nombres de los 80.000 deportados a los campos de exterminio.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 194 | enero 2016 | Caricaturas de la paternidad 
» Imago Agenda Nº 193 | noviembre 2015 | Desde el látigo a la degradación 
» Imago Agenda Nº 192 | octubre 2015 | La sexualidad femenina (III) 
» Imago Agenda Nº 191 | septiembre 2015 | El silencio 
» Imago Agenda Nº 190 | abril 2015 | La sexualidad femenina: los atolladeros de la teoría (segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 189 | febrero 2015 | La sexualidad femenina: los atolladeros de la teoría 
» Imago Agenda Nº 188 | enero 2015 | ¿Hay un discurso capitalista? (V) 
» Imago Agenda Nº 187 | diciembre 2014 | ¿Hay un discurso capitalista? (IV) 
» Imago Agenda Nº 186 | noviembre 2014 | ¿Hay un discurso capitalista? (III) 
» Imago Agenda Nº 185 | octubre 2014 | ¿Hay un discurso capitalista? (II) 
» Imago Agenda Nº 184 | septiembre 2014 | ¿Hay un discurso capitalista? 
» Imago Agenda Nº 182 | julio 2014 | Ambigüedad de la conciencia 
» Imago Agenda Nº 181 | junio 2014 | Dilemas de la psicopatología 
» Imago Agenda Nº 180 | mayo 2014 | Oscura libertad 
» Imago Agenda Nº 179 | marzo 2014 | Metáfora e injuria 
» Imago Agenda Nº 178 | enero 2014 | Metáfora, enunciación, escucha (segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 177 | diciembre 2013 | Metáfora, enunciación, escucha(1) 
» Imago Agenda Nº 175 | octubre 2013 | ¿Interesa la estética al psicoanálisis? (IV) 
» Imago Agenda Nº 174 | septiembre 2013 | ¿Interesa la estética al psicoanálisis? (III) 
» Imago Agenda Nº 173 | agosto 2013 | ¿Interesa la estética al psicoanálisis? (II) 
» Imago Agenda Nº 172 | julio 2013 | ¿Interesa la estética al psicoanálisis? 
» Imago Agenda Nº 171 | junio 2013 | Encrucijadas de la sexualidad y límites del igualitarismo 
» Imago Agenda Nº 170 | mayo 2013 | El eros romántico y su genealogía 
» Imago Agenda Nº 169 | abril 2013 | Incógnitas de la metáfora 
» Imago Agenda Nº 168 | marzo 2013 | Acerca de la certeza (tercera parte) 
» Imago Agenda Nº 167 | enero 2013 | Acerca de la certeza (segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 166 | diciembre 2012 | Acerca de la certeza (primera parte) 
» Imago Agenda Nº 165 | noviembre 2012 | Los engorros del significante 
» Imago Agenda Nº 164 | octubre 2012 | La memoria y el horror: la responsabilidad (Segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 163 | septiembre 2012 | La memoria y el horror: la responsabilidad (Primera parte) 
» Imago Agenda Nº 162 | agosto 2012 | La escatología como refugio 
» Imago Agenda Nº 161 | julio 2012 | “Un exceso de fuerzas…” 
» Imago Agenda Nº 160 | junio 2012 | Paradoja y reflexividad 
» Imago Agenda Nº 159 | mayo 2012 | Salto y aserción 
» Imago Agenda Nº 158 | marzo 2012 | Amor y erotismo 
» Imago Agenda Nº 157 | febrero 2012 | La naturaleza del “Je” (Sexta parte) 
» Imago Agenda Nº 156 | diciembre 2011 | El psicoanálisis obturado 
» Imago Agenda Nº 155 | noviembre 2011 | La naturaleza del “Je” (Quinta parte) 
» Imago Agenda Nº 154 | octubre 2011 | La naturaleza del “Je” (Cuarta parte) 
» Imago Agenda Nº 153 | septiembre 2011 | La naturaleza del “Je” (Tercera parte) 
» Imago Agenda Nº 152 | agosto 2011 | La naturaleza del “Je” (Segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 151 | julio 2011 | La naturaleza del “Je”  
» Imago Agenda Nº 149 | mayo 2011 | Generalidad y singularidad en la masa 
» Imago Agenda Nº 148 | abril 2011 | La eliminación del sujeto 
» Imago Agenda Nº 147 | marzo 2011 | ¿Izquierda lacaniana? 
» Imago Agenda Nº 146 | diciembre 2010 | El delirio suicida 
» Imago Agenda Nº 145 | noviembre 2010 | Amar al prójimo 
» Imago Agenda Nº 144 | octubre 2010 | El vínculo religioso: expiación y purificación 
» Imago Agenda Nº 143 | septiembre 2010 | La intromisión del prójimo 
» Imago Agenda Nº 142 | julio 2010 | El lugar de la sublimación (segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 141 | julio 2010 | El lugar de la sublimación 
» Imago Agenda Nº 140 | junio 2010 | Matrimonio homosexual y neurosis 
» Imago Agenda Nº 139 | mayo 2010 | Un significante demasiado pesado: Escuela 
» Imago Agenda Nº 138 | abril 2010 | Hablar, escribir 
» Imago Agenda Nº 137 | marzo 2010 | La acción colectiva 
» Imago Agenda Nº 136 | diciembre 2009 | La sección del equívoco 
» Imago Agenda Nº 135 | noviembre 2009 | Versiones del padre* 
» Imago Agenda Nº 134 | octubre 2009 | Fetichismo y sublimación 
» Imago Agenda Nº 133 | septiembre 2009 | Posmodernidad (IV) 
» Imago Agenda Nº 132 | agosto 2009 | Posmodernidad (III) 
» Imago Agenda Nº 131 | julio 2009 | Posmodernidad (II) 
» Imago Agenda Nº 130 | junio 2009 | Posmodernidad 
» Imago Agenda Nº 129 | mayo 2009 | Apariencia y desnudez: la fuerza 
» Imago Agenda Nº 128 | abril 2009 | La misteriosa (y cómica) diferencia 
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | El analista: humor y santidad 
» Imago Agenda Nº 126 | diciembre 2008 | El tiempo y la causa (cuarta parte) 
» Imago Agenda Nº 125 | noviembre 2008 | El tiempo y la causa (tercera parte) 
» Imago Agenda Nº 124 | octubre 2008 | El tiempo: entre la causa y el límite (segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 123 | septiembre 2008 | El tiempo: entre la causa y el límite 
» Imago Agenda Nº 122 | agosto 2008 | La clase media: política y saber 
» Imago Agenda Nº 121 | julio 2008 | El juego de los sexos 
» Imago Agenda Nº 120 | junio 2008 | La obsesión topológica y la llamada transmisión integral 
» Imago Agenda Nº 119 | mayo 2008 | Equívoco y elipsis 
» Imago Agenda Nº 118 | abril 2008 | Abuso de metáfora  (segunda parte)
» Imago Agenda Nº 117 | marzo 2008 | Abuso de la metáfora 
» Imago Agenda Nº 116 | diciembre 2007 | Enigmas lacanianos 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | El perdón imperdonable 
» Imago Agenda Nº 114 | octubre 2007 | ¿Hay biopolítica? 
» Imago Agenda Nº 113 | septiembre 2007 | El duelo incurable 
» Imago Agenda Nº 112 | agosto 2007 | ¿Pensar la muerte? 
» Imago Agenda Nº 111 | julio 2007 | El falo se dice de varias maneras (Segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 110 | junio 2007 | El falo se dice de varias maneras 
» Imago Agenda Nº 109 | mayo 2007 | Mujeres 
» Imago Agenda Nº 108 | abril 2007 | "Yo soy freudiano... 
» Imago Agenda Nº 107 | marzo 2007 | El poder 
» Imago Agenda Nº 106 | diciembre 2006 | Monoteísmo y nihilismo (Tercera parte) 
» Imago Agenda Nº 105 | noviembre 2006 | Monoteísmo y nihilismo (Segunda parte) 
» Imago Agenda Nº 104 | octubre 2006 | Monoteísmo y nihilismo  
» Imago Agenda Nº 103 | septiembre 2006 | Variaciones sobre la expresión lalangue 
» Imago Agenda Nº 102 | agosto 2006 | Israel 
» Imago Agenda Nº 101 | julio 2006 | Erotismo público y salud de Estado 
» Imago Agenda Nº 100 | junio 2006 | Moral corporativa, moral del super-yo 
» Imago Agenda Nº 99 | mayo 2006 | El hastío de Freud 
» Imago Agenda Nº 98 | abril 2006 | Tóxicos y pecados argentinos. 
» Imago Agenda Nº 97 | marzo 2006 | Del padre y de otras viejas novedades 
» Imago Agenda Nº 96 | diciembre 2005 | Acto e interpretación: la falsa oposición. 
» Imago Agenda Nº 95 | noviembre 2005 | Enigmas del "yo pienso" (2º Parte) 
» Imago Agenda Nº 94 | octubre 2005 | Enigmas del "yo pienso"  
» Imago Agenda Nº 93 | septiembre 2005 | El matrimonio homosexual 
» Imago Agenda Nº 92 | agosto 2005 | Acerca de la escritura demoninada "femenina" 
» Imago Agenda Nº 91 | julio 2005 | El "goce" o la banalización de un término 
» Imago Agenda Nº 89 | abril 2005 | ¿Decadencia del padre? 
» Imago Agenda Nº 88 | abril 2005 | Acto analítico 
» Imago Agenda Nº 87 | marzo 2005 | El horror y la ética de las imágenes 
» Imago Agenda Nº 86 | diciembre 2004 | La desaparición de los desaparecidos 
» Imago Agenda Nº 85 | noviembre 2004 | El estallido del reclamo de prevención 
» Imago Agenda Nº 84 | octubre 2004 | El analista en regla 
» Imago Agenda Nº 83 | septiembre 2004 | Cuestionamiento del "hay tres" 
» Imago Agenda Nº 82 | agosto 2004 | Hacerse autorizar 
» Imago Agenda Nº 81 | julio 2004 | ¿Salud mental? 
» Imago Agenda Nº 80 | junio 2004 | Tres modos de Carencia: vacío, agujero, abismo 
» Imago Agenda Nº 79 | mayo 2004 | El ternario R.S.I y el nombre del padre: Encrucijadas y atolladeros 
» Imago Agenda Nº 76 | diciembre 2003 | Aventuras y desventuras borromeas 
» Imago Agenda Nº 75 | noviembre 2003 | El rechazo de la patología rechaza al sujeto 
» Imago Agenda Nº 74 | octubre 2003 | El "poco de libertad" 
» Imago Agenda Nº 73 | septiembre 2003 | Vindicación de la psicopatología 
» Imago Agenda Nº 72 | agosto 2003 | La estructura no es la taxonomia 
» Imago Agenda Nº 71 | julio 2003 | Agamben o el patetismo sin salida 
» Imago Agenda Nº 70 | junio 2003 | ¿Por qué el goce? (sus paradojas)  Segunda parte
» Imago Agenda Nº 69 | mayo 2003 | ¿Por qué el goce?  Sus paradojas
» Imago Agenda Nº 68 | abril 2003 | Los dioses de la guerra 
» Imago Agenda Nº 67 | marzo 2003 | La nueva virilidad y el falo materno 
» Imago Agenda Nº 66 | diciembre 2002 | Analistas: celebremos la unidad 
» Imago Agenda Nº 66 | diciembre 2002 | La Guerra Santa y el economicismo 
» Imago Agenda Nº 65 | noviembre 2002 | Política y subjetividad (6ª parte) 
» Imago Agenda Nº 64 | octubre 2002 | Política y subjetividad (5º entrega) 
» Imago Agenda Nº 63 | septiembre 2002 | Política y subjetividad (4ª parte) 
» Imago Agenda Nº 62 | agosto 2002 | Política y subjetividad (3ª parte) 
» Imago Agenda Nº 61 | julio 2002 | El decir en las letras. Psicoanálisis en literatura  Letra Viva editorial, 2002
» Imago Agenda Nº 61 | julio 2002 | Política y subjetividad (2º parte) 
» Imago Agenda Nº 60 | junio 2002 | Política y subjetividad (1ª parte) 
» Imago Agenda Nº 59 | mayo 2002 | Multitud y subjetividad 
» Imago Agenda Nº 58 | abril 2002 | La ilusión de la multitud 
» Imago Agenda Nº 57 | marzo 2002 | ¿Qué puede decir el psicoanálisis? 
» Imago Agenda Nº 56 | diciembre 2001 | ¿Qué agrega lalengua? 
» Imago Agenda Nº 55 | noviembre 2001 | El retorno de la traducción 
» Imago Agenda Nº 54 | octubre 2001 | ¿Y ahora? La irrupción de la historia 
» Imago Agenda Nº 53 | septiembre 2001 | "¿Desde dónde habla usted?" 
» Imago Agenda Nº 50 | junio 2001 | La síncopa del fantasma 
» Imago Agenda Nº 46 | diciembre 2000 | ¿Hay un discurso capitalista? (V) 

 

 
» AEAPG
Curso Superior en Psicoanálisis con Niños y Adolescentes  Inscripción 2019
 
» Fundación Tiempo
FORMACIÓN Y ASISTENCIA EN PRIMERA INFANCIA  POSGRADO EN ATENCIÓN TEMPRANA CON PRÁCTICA ASISTENCIAL
 
» AEAPG
Maestría en Psicoanálisis / Especialización en Psicoanálisis de Adultos  Inscripción 2019
 
» Fundación Tiempo
Seminarios Diciembre  conocé todos los seminarios:
 
» La Tercera
Programa de formación integral en Psicoanálisis  charlas informativas
 
» Fundación Tiempo
Borges y el Psicoanálisis  TERCEROS VIERNES DE CADA MES, de 19 a 20.30 hs.
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» Centro Dos
Formación clínica en Psicoanálisis  Ingreso Agosto 2018
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com