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   Discapacidad y psicoanálisis

Sobre la condición del Débil Mental
  Por Leandro Noir
   
 

El término de la debilidad mental ha sido poco abordado por el psicoanálisis, el mismo Freud ya en sus comienzos de 1895, en Estudios Sobre la Histeria, había excluido al débil del tratamiento terapéutico, por tal motivo se ha ocupado de él la ciencia médica bajo el rótulo de retraso mental.
Lacan comienza a referirse a la misma ya avanzada su obra. Su interés, sus primeras conceptualizaciones sobre la debilidad mental recién se dan en el Seminario XI y a partir de allí son reiteradas sus referencias a la misma, incluso hasta en la misma Carta de disolución de 1980.

Las referencias que encontramos en sus seminarios son dispersas, pertenecientes a distintos momentos históricos en el cual trabaja diferentes temas. En alguna de ellas realiza definiciones, en otra trabaja con casos dejando el planteo de algunos interrogantes y en otras ubica a la debilidad mental como algo que atraviesa al ser humano en si.
A pesar de ello no llega a realizar un esbozo de una cuestión preliminar a todo tratamiento posible en debilidad mental, pero sin que por ello nos inhabilite de continuar con sus desarrollos y seguir de algún modo con el legado freudiano de no retroceder ante la debilidad mental para nuestra causa.


La época del Seminario XI nos ubica en un momento en el que, de la mano de Maud Mannoni, es introducida la debilidad mental al campo del psicoanálisis.
La idea de Mannoni era que el sujeto débil estaba en el lugar en que se producía una fusión entre el cuerpo del niño y el cuerpo de la madre. De este modo hay debilidad cuando hay fusión entre el cuerpo del sujeto y el de la madre. A lo que Lacan en el Seminario XI respondía que no es a nivel del cuerpo donde se producía la fusión, sino a nivel de la cadena significante, en esta holofrase entre [S1 y S2].
De manera tal que nos encontrarnos con la primera versión de la debilidad mental en Lacan, aquella que dice: “…Cuando no hay intervalo entre S1 y S2, cuando el primer par de significantes se solidifica, se holofrasea, tenemos el modelo de toda una serie de casos que serán psicosis, debilidad mental y fenómenos psicosomático…”,1 y nos aclara que si bien hay que observar que lugar ocupa el sujeto en cada caso.
En este sentido comienza a introducir la debilidad mental en el campo de la causalidad psíquica, es decir introduce la debilidad como efecto del inconsciente, tratando de ubicar allí al sujeto del inconsciente. Por su parte Lacan dice que el psicoanálisis se ocupa de lo que la ciencia excluye, es decir del sujeto, en este sentido intenta capturar la dimensión subjetiva del débil

Ahora bien la holofrase no es la condición para la debilidad mental, como se puede observar en la serie que describe Lacan incluye a entidades nosológicas muy diferentes entre sí. La holofrase arroja una serie en la cual no solo se incluye a la debilidad mental, sino también a las psicosomáticas y las psicosis.
Estas nos recuerdan la primera nosología freudiana de las neuropsicosis de defensa, en cuyo mecanismo de formación de síntomas encontrábamos bajo una misma lógica tanto las neurosis como las psicosis descriptas como confusión alucinatoria.
La clínica de Lacan es estructuralista y se orienta en el lugar que ocupa el sujeto allí en la estructura, de manera tal que podemos decir que la condición de la debilidad mental es cuando, en palabras de Lacan,

“…la dimensión psicótica se introduce en la educación del débil mental en la medida en que el niño, el niño débil mental, ocupa el lugar en la pizarra, abajo y a la derecha, de ese S, respecto a ese algo a que lo reduce la madre - el mero soporte de su deseo en un término oscuro…”.2

Como se ve el niño débil, queda en posición de objeto, ocupando un lugar en la pizarra abajo y a la derecha, o sea en donde se encuentra la sucesión de identificaciones que nos lleva a una identificación que aparece incuestionable, respecto a ese algo a lo que lo reduce la madre– el mero soporte de su deseo en un término oscuro. Es decir sin brillo fálico, siendo una madre con un deseo aplastante, que no deja lugar para que se produzca una hiancia entre [S1 y S2].


1 Lacan, J .El Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Clase 10 de junio de 1964, Pág. 246. Buenos Aires. Paidós 2007

2 Lacan, J .El Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Clase 10 de junio de 1964, Pág. 246. Buenos Aires. Paidós 2007

 
 
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