Inicio   |   Login   |   Registrarse   |   Quienes Somos   |   Contacto   |   STAFF     
BOTONERA EN IMAGEN
 
 
 
Facebook Twitter
   Entrevista

Leandro Pinkler
  filosofía y Psicoanálisis
   
  Por Emilia Cueto
   
 
El mito fundante del psicoanálisis es Edipo. Siendo un estudioso de este texto en su lengua original, ha puntuado algunas diferencias respecto de las versiones tradicionales. Una de ellas es la referida a la oposición entre las categorías determinación y libertad, por considerar ésta una referencia anacrónica en la época clásica. ¿Esto podría introducir modificaciones en la lectura que desde el psicoanálisis se ha realizado de este mito?

Si el siglo XX se abre –por así decirlo– con la publicación de La interpretación de los sueños de Freud, en donde está la mención fundamental del Edipo Rey, también ésto significa que desde el psicoanálisis se piensa de manera más radical la concepción del ser humano como “sujeto racional y libre” y se hace una crítica de ella. Entiendo que el psicoanálisis en la lectura de sus pensadores más lúcidos profundiza en la visión que se desprende de muchos mitos antiguos. Podríamos enunciarla así: no hay oposición entre destino y libertad, la libertad es cumplir el destino. También se desprende de ésto que hay creencias antiguas y modernas, y el gran mito de la modernidad es el de la libertad: el libre albedrío agustiniano, la libertad en el sentido de la filosofía liberal inglesa –de J. Locke–, la igualdad, libertad y fraternidad del iluminismo francés, la mentira de la libertad del neoliberalismo…

En “La experiencia de lo sagrado entre los griegos” afirma que la experiencia helénica de lo sagrado es activa tanto en el imaginario cultural de nuestro mundo occidental como en la necesidad individual de experiencia de vida ¿Podría hacer referencia a esa experiencia de lo sagrado a la que alude, a las similitudes y diferencias con la vivenciada por los antiguos?


Lo que apuntamos en ese texto es que hay una dimensión de lo sagrado en la vida, de lo erótico, corporal, estético, incluso de una unión con la naturaleza y el cosmos que es esencial de la vivencia helénica antigua. Esta huella de los dioses griegos como manifestación de la vida en su dimensión más intensa se encuentra en los grandes pensadores de Occidente como Hölderlin, Schiller, Nietzsche, como así también antes en el arte del Renacimiento y en las últimas décadas en todo lo que de algún modo viene del nietzscheanismo francés a la manera de Bataille.

Usted afirma que en las últimas décadas hay una descalificación de la religión y hace alusión a una conocida frase de Karl Marx “la religión es el opio de los pueblos”, ¿A qué atribuye este estado de descalificación?

Este tema lo hemos desarrollado con otros autores en el libro La religión en la época de la Muerte de Dios. Por cierto no es una visión individual mía sino un proceso que se ha iniciado por lo menos desde la Ilustración del siglo XVIII. El gran pensador R. Guénon lo describe intensamente en La crisis del mundo moderno…. En realidad la frase atribuida a Marx es elocuente porque hoy la televisión es el opio de los pueblos, y siempre ha habido opios y necesidad de adormideras. La sugestionabilidad como incapacidad para ver la realidad es una característica esencial de nuestra condición humana. Tal como lo desarrolla el mismo Guénon, los representantes de la religión cristiana se han ocupado en parte de impedir toda experiencia espiritual auténtica, de la que ellos estuvieron carentes, y la religión en Occidente devino en su mayor parte un automatismo hueco, apto como suelo de crecimiento de una tecnocracia materialista más hueca aún.

¿Cuáles serían a su criterio los efectos más significativos sobre el sujeto?

Los efectos son los descriptos por Nietzsche con el diagnóstico de nihilismo, es decir que no hay sustento de los valores, que todo cae en la nivelación hacia abajo; también nihilismo significa aniquilación y tiene en Nietzsche un carácter no negativo, que estaría dado por la necesidad de ayudar a lo que se está cayendo empujándolo, colaborando con la destrucción para que de las cenizas surja el ave Fénix.

¿Cuál ha sido el papel de la filosofía y los filósofos al respecto?

Creo que la famosa respuesta de Heidegger en la entrevista de Der Spiegel es la más elocuente: cuando le preguntaron qué podía hacer la filosofía con esta situación general de decadencia de Occidente, Heidegger contestó que la filosofía no podía hacer nada, sólo prepararnos para un acontecimiento movilizando las dormidas energías espirituales. Si hiciera eso, ya haría mucho. Habitualmente es sólo una aventura intelectual.

Asimismo discrepa con las ideas desarrolladas por Freud en “El porvenir de una ilusión”, ¿Cuál es su postura y en qué se basa?

Yo no podría decir que discrepo. Ante todo cuando uno lee a Freud, aprende porque está en contacto con uno de los grandes testimonios de la época. Freud reformula en este texto un gran tema nietzscheano: de la necesidad humana de crear ilusiones para soportar la realidad. Y efectivamente ha sido la religión –muy en particular la de la modernidad– una de las manifestaciones más netas de esta necesidad humana. Como él mismo Freud lo marca en El porvenir de una ilusión, este carácter ilusorio se extiende a las principales expresiones de la cultura.

La perspectiva en la que uno profundiza es la de que ése es sólo el aspecto exterior, mecánico y supersticioso de la religión, y quedarse sólo en él significa olvidar la fuente de riqueza simbólica de la humanidad.
Las tradiciones sagradas son en su esencia absolutamente distintas de las cristalizaciones dogmáticas y las sentimentalidades ignorantes fácilmente refutables por los críticos escépticos, que habitualmente las desconocen o tergiversan en el infantilismo o la grosería de una interpretación literal. Cualquier mención sucinta de estas fuentes será necesariamente parcial, pero piénsese solamente –si nos ceñimos a Occidente– en los comentarios del Antiguo Testamento en la Antigüedad, en los textos del Sepher Yetsirath y del Zohar, en las elaboraciones del gnosticismo que hoy conocemos gracias a la Biblioteca de Nag Hammadi, en las profundidades alcanzadas por la tradición islámica (los Hadices del Profeta, Avicena, Al Ghazali, Ibn Al Arabi), en los escritos del Corpus Hermeticum, del neoplatonismo, de la riqueza de la filosofía medieval, y en general de la interpretación exegética de las Sagradas Escrituras (Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y Corán). Si se abreva de estas fuentes, se comprueba la riqueza simbólica de sus contenidos, carentes del antropomorfismo simplificador al que ha sido rebajado el concepto de lo divino.

En “La época de la muerte de Dios” incluido en La religión en la época de la muerte de Dios refiere que “existe una ‘moda Nietzsche’ que ha banalizado aspectos fundamentales de su obra para olvidarse por completo de otros.” ¿Cuáles son algunos de esos aspectos esenciales que resultan olvidados?

La obra de Nietzsche en su dimensión más fuerte –como la que se expresa en Así habló Zaratustra– no es un mero ateísmo sino un tremendo grito acerca de cómo el hombre vivió lo sagrado en falso, y una propuesta de restitución poderosa de lo sagrado, como cuando dice el Superhombre es el sentido de la Tierra…o en la concepción de que la vida se entiende como “aquello que se supera siempre a sí mismo” y por lo tanto va mucho más allá de lo biológico, la supervivencia o un hedonismo mezquino; se despliega tanto en una ética heroica (por encima de toda moral domesticada) en la que lo sagrado aparece como acción pura, como también en una dimensión cosmológica en la que la Voluntad (Wille) es omnipresente. Por otra parte, a pesar de su radical ateísmo, Nietzsche no ha cesado de referirse al dios Dioniso. Nietzsche criticó por otra parte, en La genealogía de la moral, el carácter misárquico –de odio al poder– del mundo moderno, y ¿no hay acaso en toda la filosofía de Foucault ese clima de resentimiento al poder? La moda Nietzsche francesa –que tiene sus peores éxitos editoriales hoy en la figura de Onfray que sostiene datos aberrantes y es un transgresor best seller– nos muestra una actitud hedonista, que percibe la vida en su aspecto más inmediatista y grosero. Y toda la perspectiva poderosa del pensamiento nietzscheano ha quedado en fórmulas reconstructivas, o del pensamiento débil de Vattimo, o ese esteticismo de Deleuze, ¿dónde está la superación de sí mismo de Nietzsche en todo eso?

Podemos hallar en los basamentos de Freud, Lacan y otros exponentes del psicoanálisis cierto anclaje filosófico. ¿Cuál es a su criterio el pensamiento filosófico histórico y contemporáneo que el psicoanálisis no debiera desoír?


Entiendo que hay un punto del pensar en el que las categorías estancas de filosofía, psicoanálisis, literatura se quedan cortas. Quien se arroja con todo a una dimensión fuerte de lo que es la vida y el ser humano necesariamente transita por lugares que no pueden encerrarse. Quiero decir con ésto que tal es el caso de Freud y Lacan que han abrevado de la filosofía en un diálogo interno.

La situación actual que uno puede observar respecto de la filosofía y su estudio es bastante singular. Por experiencia de trabajo he visto cómo muchas de las personas más activas en el estudio vienen del psicoanálisis. A su vez en un clima cultural más amplio, incluso –o especialmente– entre los que tienen formación en filosofía, falta conocimiento de las fuentes. Todos tienen una crítica de Platón de segunda o tercera mano –tomada de Deleuze o de algún libro sobre Deleuze, o de algún comentario de un periódico sobre un libro sobre Deleuze–… ¿Por qué no leen El Parménides de Platón? ¿o a Plotino, o a Proclo? El enriquecimiento está del lado del contacto con las fuentes, y en este sentido las modas culturales académicas de las últimas décadas han sido devastadoras. Dos o tres autores: Derrida infaltablemente, y ahora Agamben y Sloterdijk y cualquiera puede hablar de toda la cultura de la humanidad. Faltan incluso las lecturas fundamentales que han sido reemplazadas por cualquier otra cosa, desde Homero a Goethe… Y esto que estamos comentando –sé que estoy despotricando lisa y llanamente– es la situación de la formación intelectual universitaria… se prefiere el Fast food versión francesa, sin verdaderas ideas, todo a fuerza de sintaxis. Volviendo al punto: hay mucha gente que busca formación y lo lleva a la acción. Toda la tarea que realizamos desde la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino con todo un cuerpo de profesores se dirige a quienes tienen interés en tener formación.

En un reciente artículo central publicado en revista Imago-Agenda, habla del peligro del fanatismo profano, ¿establece correlatos entre su posición y la de autores como Gilles Lipovetsky o Zygmunt Bauman?

Lipovetsky ha pintado aspectos de la sociedad posmoderna en los años 80 y 90 con términos como la era del vacío, el crepúsculo del deber, el consumismo narcisista individualista…Bauman más recientemente ha explotado hasta el cansancio la idea de lo líquido en clave sociológica: amor líquido, modernidad líquida… En estos autores hay una pintura de una época. La actitud de Lipovetsky es la de mostrar lo que pinta como una suerte de nuevo paradigma. Al describirlo, él no se interesa en mostrar la apertura a otro pensar o a una dimensión más auténtica de la vida. Él mismo es parte de esas sociedades europeas crepusculares, cansadas, y se ha beneficiado narcisistamente de su pintura del narcisismo… La idea de la licuefacción de todas las cosas en la civilización occidental ya está en El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, de 1945, de René Guénon. La potencia del escrito –que hoy puede resultar más asequible porque muchas cosas comentadas son evidentes– desarrolla una visión del mundo moderno en dos etapas. A la primera la denomina Solidificación, caracterizada por la visión del mundo, inaugurada por la Modernidad, en la que la realidad se configura como materia inerte determinada en sus aspectos cuantitativos. La separación del orden humano respecto del cósmico tiene lugar en este momento, en el que la Solidificación –coagulatio– de toda potencia más sutil traerá como consecuencia la progresiva dependencia del ser humano respecto de las cosas, su propia cosificación. Y el segundo momento señalado por Guénon –que corresponde proféticamente a los procesos de la llamada Posmodernidad– es el de la Disolución (la solutio, porque ambas expresiones son propias de la alquimia): en ella la ilusión de seguridad que reinaba se ha disipado debido a la velocidad acelerada de acontecimientos de corrosivas consecuencias, y el hundimiento de las certezas del primer momento da lugar a una bizarra polimorfía, en la que todo tiende a contribuir con la confusión general, una miseria simbólica de las realizaciones culturales y una moralidad lisiada. La diferencia entre el planteo de Guénon y el de los autores citados es de cero a infinito, por más que describan una realidad semejante. Coinciden en lo visto, no en la mirada.

En la actualidad usted está abocado al estudio de textos gnósticos, ¿Qué aportan estos escritos acerca de una lectura diferente sobre el cristianismo?

Los textos de los gnósticos cristianos son un ejemplo muy especial de lo que antes denominábamos el aspecto profundo y vivencial de la espiritualidad que está en la base auténtica de la religión. Estos textos evidencian y enriquecen los contenidos mismos de los evangelios canónicos en tanto despliegan una visión radicalísima de Jesús sobre el sentido de la vida, de cómo el ser humano vive dormido, olvidado de su identidad espiritual y se convierte en un esclavo del mundo. La textualidad gnóstica ofrece un relato de variadísimas características en el que se desarrolla el misterio de la relación del ser humano con el mundo y con su fuente divina, el Pléroma –plenitud– que no es el Dios personal antropomorfizado. La palabra “gnosis” significa conocimiento, conocimiento por la experiencia. Es todo lo contrario de la creencia dogmática. El gnóstico no cree, conoce. Y ese conocer es un autoconocimiento. Los textos son un testimonio poderosísimo del primer mensaje cristiano.

¿Cuáles son los mayores puntos de controversia que plantean los estudiosos en relación a los códices descubiertos en 1945 en Nag Hammadi?


El gran estudioso Francisco García Bazán, argentino por adopción, se ha ocupado en la traducción y presentación de la biblioteca gnóstica de Nag Hammadi. Desde los resultados de su investigación se puede apreciar cómo ha vencido la dirección petro-paulina del cristianismo y ha quedado proscripta la gnóstica. Una nueva lectura del mensaje cristiano es hoy posible, e involucra muchos aspectos: otra lectura del origen del mal en el mundo; otra concepción de lo femenino y del papel que las mujeres como María Magadalena tuvieron en los orígenes cristianos; una visión radical del ser del hombre como espíritu; una lectura de la función del mensaje de Jesús que ha sido totalmente tergiversado por San Pablo. Y muchos aspectos más.
Le agradezco la atención que ha puesto en el trabajo que uno realiza y la posibilidad de difundirlo por este medio.
____________
La versión completa de esta entrevista se encuentra disponible en www.elsigma.com.
 
 
© Copyright ImagoAgenda.com / LetraViva

 



   Otros artículos de este autor
 
» Imago Agenda Nº 192 | octubre 2015 | Ana María Fernández  El género bajo la lupa del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 190 | abril 2015 | Eduardo Said  UN PSICOANALISTA EN LA POLIS
» Imago Agenda Nº 187 | diciembre 2014 | Leonardo Leibson  Las psicosis después de Lacan
» Imago Agenda Nº 186 | noviembre 2014 | PAULA SIBILIA  Las mutaciones del sujeto, la “descorporificación” y la intimidad como espectáculo
» Imago Agenda Nº 180 | mayo 2014 | Pablo Zunino Spitalnik  El doctor Lacan en las tablas
» Imago Agenda Nº 179 | marzo 2014 | Diana Sahovaler de Litvinoff  “Sujeto, intimidad y tecnología”
» Imago Agenda Nº 177 | diciembre 2013 | Carlos Gustavo Motta  El cine y la subjetividad de la época
» Imago Agenda Nº 175 | octubre 2013 | Martín Alomo  Elección y goce
» Imago Agenda Nº 173 | agosto 2013 | Alicia Stolkiner  Política social en Salud Mental: no tratar a nadie como mercancía
» Imago Agenda Nº 172 | julio 2013 | Sergio Zabalza  La “hospitalidad” del psicoanálisis y las articulaciones del discurso
» Imago Agenda Nº 170 | mayo 2013 | Silvia Wainsztein  De la adolescencia al tercer despertar sexual
» Imago Agenda Nº 169 | abril 2013 | Ana Rozenfeld  “La resiliencia, esa posición subjetiva ante la adversidad”
» Imago Agenda Nº 168 | marzo 2013 | Verónica Cohen  “No hay que confundir a los maestros con amos, es un rechazo de la transferencia al discurso”
» Imago Agenda Nº 166 | diciembre 2012 | Roberto Rosler  “De la neurobiología de la afectividad al psicoanálisis”
» Imago Agenda Nº 165 | noviembre 2012 | Rebeca Hillert  Niños y analistas en análisis
» Imago Agenda Nº 164 | octubre 2012 | Alfredo Eidelsztein  “Del Big Bang del lenguaje y el discurso en la causación del sujeto”
» Imago Agenda Nº 163 | septiembre 2012 | Amelia Imbriano  ¿Por qué matan los niños?
» Imago Agenda Nº 162 | agosto 2012 | Creencia y sacrificio en el capitalismo salvaje 
» Imago Agenda Nº 161 | julio 2012 | Carina Kaplan  “No existe un gen de la violencia”
» Imago Agenda Nº 159 | mayo 2012 | Psicoanálisis y ceguera  Entrevista a Cristina Oyarzabal
» Imago Agenda Nº 157 | febrero 2012 | Julio Granel  Lecturas psicoanalíticas del accidentarse
» Imago Agenda Nº 156 | diciembre 2011 | Susana Kuras de Mauer  Acompañamiento Terapéutico: de la prehistoria a los dispositivos actuales
» Imago Agenda Nº 154 | octubre 2011 | Marcelo Percia  “Estar psicoanalista en situación numerosa”
» Imago Agenda Nº 152 | agosto 2011 | Hugo Dvoskin  Un psicoanalista… fotograma por fotograma
» Imago Agenda Nº 151 | julio 2011 | Edgardo Feinsilber  Tras las constelaciones pulsionales
» Imago Agenda Nº 149 | mayo 2011 | Haydée Nodelis  De Masotta y Sciarreta al Hospital Moyano y los test mentales
» Imago Agenda Nº 148 | abril 2011 | Entrevista a Patricia Alkolombre  Reproducción asistida: un campo fértil para el psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 147 | marzo 2011 | Isidoro Berenstein  Lo vincular frente al psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 146 | diciembre 2010 | Moty Benyakar  Lo disruptivo en psicoanálisis: de la trinchera al diván
» Imago Agenda Nº 144 | octubre 2010 | Alfonso Luis Masotti 
» Imago Agenda Nº 143 | septiembre 2010 | Juan Dobón 
» Imago Agenda Nº 141 | julio 2010 | Rubén Slipak 
» Imago Agenda Nº 140 | junio 2010 | Daniel Paola 
» Imago Agenda Nº 139 | mayo 2010 | José E. Abadi 
» Imago Agenda Nº 138 | abril 2010 | Eduardo Foulkes 
» Imago Agenda Nº 137 | marzo 2010 | Héctor Rupolo 
» Imago Agenda Nº 136 | diciembre 2009 | Mariam Alizade 
» Imago Agenda Nº 135 | noviembre 2009 | Juan Jorge Michel Fariña 
» Imago Agenda Nº 133 | septiembre 2009 | Homenaje a Oscar Masotta   Palabras de Norberto Ferreira y Teodoro P. Lecman
» Imago Agenda Nº 132 | agosto 2009 | Esteban Levin 
» Imago Agenda Nº 130 | junio 2009 | Gabriel Rolón 
» Imago Agenda Nº 129 | mayo 2009 | Nora Trosman 
» Imago Agenda Nº 127 | marzo 2009 | Stella Maris Rivadero 
» Imago Agenda Nº 126 | diciembre 2008 | Jorge Rodríguez  El saber está, ineludiblemente, entre el poder y el dinero
» Imago Agenda Nº 125 | noviembre 2008 | Acerca de la vejez, también del analista 
» Imago Agenda Nº 124 | octubre 2008 | Liliana Donzis 
» Imago Agenda Nº 123 | septiembre 2008 | Giolu García Reinoso 
» Imago Agenda Nº 122 | agosto 2008 | Norberto Ravinovich   de Masotta a Letrafonía
» Imago Agenda Nº 121 | julio 2008 | Mario Buchbinder  Psicoanálisis y Máscaras
» Imago Agenda Nº 120 | junio 2008 | "Vivir hasta la muerte"  Homenaje a Fernando Ulloa
» Imago Agenda Nº 120 | junio 2008 | Jorge Baños Orellana 
» Imago Agenda Nº 119 | mayo 2008 | Luis Kancyper 
» Imago Agenda Nº 118 | abril 2008 | Héctor López 
» Imago Agenda Nº 117 | marzo 2008 | Pablo Peusner 
» Imago Agenda Nº 116 | diciembre 2007 | Robert Lévy 
» Imago Agenda Nº 115 | noviembre 2007 | Néstor Braunstein 
» Imago Agenda Nº 113 | septiembre 2007 | Leopoldo Salvarezza  La medicalización de la vejez
» Imago Agenda Nº 111 | julio 2007 | Homenaje a Pichon Rivière 
» Imago Agenda Nº 110 | junio 2007 | Marta Gerez Ambertín  Los registros de la culpa
» Imago Agenda Nº 108 | abril 2007 | Juan Vasen  El niño programado
» Imago Agenda Nº 107 | marzo 2007 | Enrique Millán  La adolescencia y el
» Imago Agenda Nº 106 | diciembre 2006 | Eric Laurent  Psicoanalista a partir de Lacan
» Imago Agenda Nº 105 | noviembre 2006 | Jorge Alemán  Embajador del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 103 | septiembre 2006 | Alberto Sava  La locura a escena
» Imago Agenda Nº 102 | agosto 2006 | Sergio Rodríguez 
» Imago Agenda Nº 101 | julio 2006 | Silvia Ons  Psicoanálisis y cultura
» Imago Agenda Nº 100 | junio 2006 | El horror ante la vejez 
» Imago Agenda Nº 99 | mayo 2006 | Conmemoraciones freudianas  Cinco diálogos a propósito de los 150 años del nacimiento del fundador del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 98 | abril 2006 | Horacio Etchegoyen  Un didacta del psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 97 | marzo 2006 | Charles Melman  Transmitir sin religión
» Imago Agenda Nº 96 | diciembre 2005 | Alfredo Eidelsztein  Psicoanalista Didáctico
» Imago Agenda Nº 95 | noviembre 2005 | Pura Cancina  La fábrica del caso
» Imago Agenda Nº 94 | octubre 2005 | Esther Díaz  Deseo y poder
» Imago Agenda Nº 93 | septiembre 2005 | Gabriel Lombardi  La posición del analista
» Imago Agenda Nº 92 | agosto 2005 | Silvia Bleichmar  La sociedad al diván
» Imago Agenda Nº 91 | julio 2005 | Rudy  Analista retirado
» Imago Agenda Nº 90 | junio 2005 | Juan Bautista Ritvo  Un analista en controversia
» Imago Agenda Nº 89 | abril 2005 | Norberto Marucco  El trabajo del psicoanalista
» Imago Agenda Nº 88 | abril 2005 | Ana María Gómez  El pago en psicoanálisis
» Imago Agenda Nº 87 | marzo 2005 | José Schavelson  Freud, un paciente sin cáncer
» Imago Agenda Nº 86 | diciembre 2004 | Alicia Hartmann  Psicoanalizar niños
» Imago Agenda Nº 85 | noviembre 2004 | Janine Puget  Psicoanálisis de los vínculos
» Imago Agenda Nº 84 | octubre 2004 | José Grandinetti  Psicoanálisis en el Borda
» Imago Agenda Nº 83 | septiembre 2004 | Hugo Vezzetti  Tras las huellas de Freud en Argentina
» Imago Agenda Nº 82 | agosto 2004 | Colette Soler  De rupturas y construcciones
» Imago Agenda Nº 81 | julio 2004 | Carlos Ruiz  Topología y psicoanálisis: articulaciones
» Imago Agenda Nº 80 | junio 2004 | Armando Bauleo  De Pichon a Italia y de lo grupal a la desmanicomialización
» Imago Agenda Nº 79 | mayo 2004 | Roberto Harari  Un "torbellino" en la historia
» Imago Agenda Nº 78 | abril 2004 | Beatriz Sarlo  Sintáxis del zapping y postmodernidad
» Imago Agenda Nº 77 | marzo 2004 | Francois Leguil  El objeto del psicoanálisis es el deseo
» Imago Agenda Nº 76 | diciembre 2003 | Fernando Ulloa  El oficio de psicoanalista
» Imago Agenda Nº 73 | septiembre 2003 | Silvia Amigo 
» Imago Agenda Nº 71 | julio 2003 | Eva Giberti  Pensando la adopción
» Imago Agenda Nº 70 | junio 2003 | Eduardo Grüner  La democracia es el objeto a de la política
» Imago Agenda Nº 69 | mayo 2003 | Eduardo Pavlosky  Pasión por los grupos
» Imago Agenda Nº 68 | abril 2003 | Silvio Maresca  La declinación argentina
» Imago Agenda Nº 67 | marzo 2003 | Ricardo Rodulfo  El psicoanálisis en la universidad
» Imago Agenda Nº 66 | diciembre 2002 | Héctor Yankelevich  Nos hay psicoanalista de niños
» Imago Agenda Nº 65 | noviembre 2002 | Rubén Zuckerfeld  La clínica de la escisión
» Imago Agenda Nº 64 | octubre 2002 | José Milmaniene  La escritura y la ley
» Imago Agenda Nº 63 | septiembre 2002 | Rolando Karothy  No hay un goce para todos
» Imago Agenda Nº 62 | agosto 2002 | Carlos Brück  Los psicoanalistas podemos ser escépticos
» Imago Agenda Nº 61 | julio 2002 | Juan Carlos Indart 
» Imago Agenda Nº 60 | junio 2002 | Raúl Yafar 
» Imago Agenda Nº 59 | mayo 2002 | Tomás Abraham  La censura del lacanismo
» Imago Agenda Nº 57 | marzo 2002 | Emilio Rodrigué 
» Imago Agenda Nº 55 | noviembre 2001 | Isidoro Vegh  Descubrir nuevos campos de goce
» Imago Agenda Nº 54 | octubre 2001 | Juan David Nasio  La femineidad sigue siendo un enigma
» Imago Agenda Nº 53 | septiembre 2001 | Élida E. Fernández  La psicosis no es otro idioma
» Imago Agenda Nº 50 | junio 2001 | Betty Garma 
» Imago Agenda Nº 49 | mayo 2001 | Juan Carlos Volnovich 

 

 
» Fundación Foro
Charla Gratuita sobre Inserción Laboral para profesionales de la Salud  charlas en Octubre
 
» Centro Dos
Seminario 7 de Jacques Lacan  viernes de 14 a 15:30hs
 
» Fundación Tiempo
Borges y el Psicoanálisis  TERCEROS VIERNES DE CADA MES, de 19 a 20.30 hs.
 
» Centro Dos
Conferencias  segundo cuatrimestre
 
» Fundación Tiempo
Posgrados en Psicoanálisis con práctica analítica  Inicios mensuales. Duración: 12 meses.
 
» Fundación Tiempo
SEMINARIOS DE PSICOANÁLISIS   Comienzan en Octubre
 
» Centro Dos
Seminarios   segundo cuatrimestre
 
» Centro Dos
Talleres Clínicos  segundo cuatrimestre
 
Letra Viva Libros  |  Av. Coronel Díaz 1837  |  Ciudad de Buenos Aires, Argentina  |  Tel. 54 11 4825-9034
Ecuador 618  |  Tel. 54 11 4963-1985   info@imagoagenda.com