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   Entrevista

Rubén Slipak
  Por Emilia Cueto
   
 
Durante más de siete años ejerció el cargo de director del Centro de Salud Mental Nº 3, Dr. Arturo Ameghino, ¿Cómo llegó a ocupar ese lugar?

En el año 2001 y luego de una larga lucha con la participación del conjunto de los trabajadores del Centro, arribamos a la nueva Estructura Orgánica–Funcional con vigencia hasta la fecha. El acuerdo con el Ejecutivo de entonces, se acercaba en parte al funcionamiento real de la Institución. Si bien no terminaba de ubicar todos los espacios en desarrollo, pasábamos de una Jefatura de Unidad Hospitalaria a una Dirección Hospitalaria.
Quedaban atrás la dependencia al Hospital Ramos Mejía de los años ‘80 y en la autonomía lograda durante los años ‘90 se plasmaban técnicamente algunos de los objetivos que habían sido fundamentados en 1986 a través de nuestro Proyecto de Centro de Salud Mental. La nueva estructura legalizaba parcialmente el crecimiento del Centro, cuya organización se había sostenido en un modelo participativo, donde el consenso movía los hilos de ese crecimiento, en parte por la poca –o debería decir nula– presencia de la línea jerárquica de la que dependíamos, y sobre todo porque cada paso necesitaba la participación del conjunto para legitimarse.

La organización gremial implicada tomó el sesgo de la Asociación de Profesionales del Centro de Salud Mental N° 3, y llevó adelante gestiones que representaron al conjunto y que arribaron en la nueva Estructura.
Comenzaba otro capítulo, había que plasmar lo acordado y escrito, con nombres y organización que hicieran vigente y sólida nuestra presencia en el sistema, es decir en la red de Salud Mental.
El primer paso era cubrir el cargo de la Dirección del Centro, tarea compleja y llena de pormenores que remiten a los miles de ejemplos que conocemos ante el intento de llevar adelante definiciones de esta naturaleza en cualquier Institución; podrían sumarse experiencias al respecto no solo en el espacio de la Salud Pública.

Lo cierto es que siguiendo una línea argumental previa, la del consenso y los pasos dados hasta ese momento, de acuerdo con el Ejecutivo, la Institución en su conjunto a través de sus actores cotidianos, es decir los trabajadores del Centro, propondría un nombre para cubrir la Dirección. Dicho de otro modo la participación del conjunto a través la Asociación de Profesionales elevó mi nombre como una propuesta posible y el Ministro de Salud a través de un decreto del año 2002 me puso en funciones.

Siendo director continuó con la asistencia a sus pacientes, ¿de qué manera ha conjugado estos lugares?

Esencialmente, uno avanza en el espacio público a través de su formación y la idea primaria y específica que es la asistencial. Conjuga pues la formación y la asistencia de los pacientes. Claro que cuando uno comienza a implicarse ingresando en las tareas de organización se visualizan las dificultades que se generan ante la demanda y las respuestas que deberían tener las instituciones públicas frente al padecimiento psíquico y los derechos de los ciudadanos a ser asistidos. Ahí se encuentra en la posibilidad de intentar resolver en el plano macroscópico.

Ante la designación como Director del Centro se presentaba un doble desafío: por un lado aunar la tarea de mi rol como profesional y, por el otro, responder a las necesidades de la dirección del Centro. Paradójicamente, haberme empecinado en seguir atendiendo a los pacientes, como he hecho a lo largo de mi carrera, le dio a las actividades de organización del centro un sesgo particular y valioso. Y debo decir que permitió que creciera mi presencia con los pacientes, muchos de ellos crónicos y asistidos desde hacía años. A su vez en mi desarrollo como director del Centro se perfiló la mirada presente de lo asistencial, además de todas las áreas que constituyen la tarea como director.

En el año 2009 la resolución 791/09 determinó la cesantía de su cargo, ¿Cuáles fueron los argumentos que dieron lugar a dicha resolución?

Técnicamente el Ejecutivo previamente convocó a un concurso, que no cumplía ninguno de los pasos legales para su llamado, a dicho concurso que algunos calificaron como “trucho” no me presenté ya que no respondía a la normativa vigente. En muchas instituciones de Salud se siguió adelante con dificultades inevitables.

Con respecto a nuestro Centro, además como dato particular el jurado de ese mal llamado concurso no llegó a expedirse, ya que quienes se presentaron carecían de las condiciones mínimas para responder a las pautas que se habían solicitado. Así y todo fui declarado cesante en mis funciones por el decreto que se menciona y nombrada en mi lugar la Dra. Fabrykant. Hasta aquí una respuesta técnica.
Desde aquí una respuesta política: son conocidas las diferencias que ha mantenido el proyecto que encamina el Ameghino con otros espacios participantes e interesados en que no sea vigente la ley de Salud Mental, así como mantener la línea jerárquica que ubica a profesionales en primera línea por sobre el resto.

La ley de Salud Mental cuya promulgación ha respondido en su espíritu al compromiso de garantizar el derecho a la Salud Mental de todas las personas en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no es médico hegemónico, sino bio-psico-social, considerando los factores sociales, económicos y culturales en el proceso de la enfermedad. En apariencia los discursos a veces coinciden en que se cumpla la ley de Salud Mental, claro que, según qué artículo, según a quién le toca, según con qué inversión, según si es privado o público, según el tiempo político, según pasan los años.
Como si ésto fuera poco en aquellos días invernales de 2009, las Direcciones hospitalarias de los cinco hospitales monovalentes, con la adhesión de varios jefes de servicio de Salud Mental de los hospitales polivalentes elevaron al Ejecutivo un documento crítico de cinco puntos que podrían resumirse de este modo:
El Poder Ejecutivo no responde a la ley 448 (primer punto del escrito), no ha designado en la Dirección de Salud Mental a alguien con reconocimiento a su trayectoria, el aval de la comunidad profesional del sector, y con el mayor consenso posible (tercer punto del escrito). No se ha dado respuesta y esclarecimiento a políticas y planes proyectados por el Poder Ejecutivo para el área de Salud Mental, en virtud de las versiones contradictorias que han persistido a lo largo de esta gestión, produciendo un clima de malestar en la comunidad de Salud Mental alterando su normal funcionamiento (cuarto punto del escrito). Además se remarca el clima de malestar, se avanza sobre las instituciones desconociendo su historia y las consecuencias sobre su funcionamiento y destino. Y por último no se han garantizado los recursos necesarios y la continuidad de todos los efectores de la red, considerando el ineludible rol del Estado en su carácter de responsable de la Salud Mental de la comunidad (quinto punto del escrito).

Por un acto premonitorio, o bien por coincidencia, o definitivamente por respuesta, días después de la nota elevada fueron removidos de sus funciones tres de los firmantes entre los que me encontraba.

En este momento atraviesa una situación similar ¿Cuáles son sus semejanzas y diferencias?

Después del episodio del 17 de septiembre, el Centro y sus integrantes se movieron en varios sentidos, desde la instancia política convocando a distintas organizaciones del sector, y a la participación de la comunidad en lo que entendimos como avasallamiento a sus interés y derechos, ya que se atacó no solo una dirección, sino a un proyecto consensuado por el conjunto. Cabe mencionar que los pacientes atendidos en el Centro tomaron posición activa sumándose a cada movimiento y convocatoria.

Se recurrió además a la instancia judicial, a través de un Recurso de Amparo y fue desde esa instancia que el Juez de primera instancia, el Dr. Gallardo resolvió en diciembre dictar una medida cautelar, apelada por el Ejecutivo, siendo la Cámara de Apelaciones quien ha revocado la medida impuesta por el Juez en primera instancia.
Quizás invocando una frase dramática, debo decir que la guerra está declarada y los participantes juegan sus cartas a veces sin decoro y con impaciencia.
Sin embargo estamos mejor organizados para jugar esas cartas y sostener nuestras ideas, el escenario político es cambiante e inesperado, lo que no modifica la posición crítica que tenemos sobre la situación de la Salud Mental, ni la convicción con que estamos dispuestos a defenderla.

¿Cuál es el escenario actual en el Ameghino, tanto en lo que hace a la atención de pacientes como al desarrollo del resto de las actividades?


Después del cese de la Dirección en septiembre de 2009, y a través de los plenarios convocados por la Asociación de Profesionales del Centro de Salud Mental N° 3, se implementaron diversas medidas, marcando la resistencia a las decisiones que podría tomar quien desde ese momento estaba en la Dirección del Ameghino. Las tareas asistenciales y otras actividades se continuaron realizando con la precariedad generada tanto por las nuevas circunstancias, como por la decisión de no consignar oficialmente ninguna de las actividades. De hecho alguien ocupaba el despacho de la Dirección, no así la Dirección.

Al asumir nuevamente en febrero de 2010, las condiciones de trabajo no solo volvieron a su realización natural, sino que también como producto de la experiencia vivida las energías se sumaron a la reconocida idoneidad profesional, creando las mejores condiciones para seguir adelante. En estos pocos meses los equipos se reorganizaron, mejoró el nivel de prestaciones generales, crecieron programas y cursos, se están organizando las jornadas anuales, se intentan recuperar las vacantes profesionales relegadas inexplicablemente en esos meses que conmovieron al Ameghino, se hicieron algunas mejoras edilicias que implican la reforma de un pabellón que se constituirá en estos días en el nuevo espacio de Hospital de Día, aún sin contar con la ayuda técnica y presupuestaria del Ejecutivo, se generan talleres que apuntan a la constitución en el futuro de un Hospital de Día para niños, se convoca a distintos profesionales de todas las áreas para definir la presencia de acompañantes terapéuticos en el Centro. Asimismo el Premio Ameghino sigue adelante, se crea Ameghino Sonoro que permite presencia musical en los pasillos del Centro con programación de diversos artistas que avalan esta instalación sonora, se gestiona con la Dirección de Cultura agregar a su presupuesto anual la fachada del edificio del Ameghino, y sigue…

Todas estas acciones se ven en estos días atravesadas por la posibilidad de volver a la situación anterior y que el conflicto detenga la marcha de nuestro quehacer.

¿En qué consiste el “Premio Ameghino”, del cual usted es uno de los promotores?

El Premio Ameghino lleva muchos años de desarrollo en el Centro, promueve un espacio de investigación en psicoanálisis en el ámbito público, es bianual y se convoca a participar a los profesionales del conjunto de los efectores de Salud Mental. Sus pautas han sido reglamentadas y requiere el cumplimiento de normas muy precisas para que aquellos participantes que las cumplan, puedan avanzar en las diversas etapas que confluyen al dictamen final del jurado asignado, constituido por profesionales reconocidos en estas instancias, con la presidencia del mismo a cargo del Director del Ameghino. En la actualidad el premio consiste en una suma monetaria previamente establecida y la publicación del trabajo ganador. El jurado asignado puede decidir que ninguno de los trabajos presentados cumple las condiciones necesarias para hacerse acreedor al premio.
Por un lado las presentaciones deben seguir las bases de cualquier investigación científica, siguiendo las pautas generales del área de investigación. Por el otro nos asiste el orgullo de promover la investigación en Psicoanálisis, instancia que responde a las necesidades de nuestra práctica y que no cuenta con demasiadas posibilidades, ni alternativas.

¿Cuál es su postura respecto de las concurrencias ad honorem?
Anteriormente mencionaba el camino sinuoso de los nuevos profesionales, su integración y pertenencia al espacio público. Se cruzan las instancias de formación y el derecho de los trabajadores a recibir una remuneración por su tarea. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Las medidas oficiales tienden en la actualidad a disminuir el cupo de concurrentes a los efectores de Salud en general, en vez de pensar opciones para los nuevos profesionales que salen de sus facultades sin propuestas y alternativas para su desarrollo en el sistema.
La consecuencia a largo plazo es que la cadena de profesionales constituida por los más expertos que deben hacer sinapsis con las nuevas camadas corre el peligro de cortarse, perdiéndose la continuidad del modelo asistencial construido y sostenido en el historial de las instituciones por sus actores.

La versión completa de esta entrevista en www.elsigma.com
 
 
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